Rafael Lulet / @Rafael.lulet

Los ataques al personal de salud no es desconocido en esta emergencia sanitaria, el miedo a ser contaminados por cualquier persona quien porte un uniforme de alguna institución médica privada o gubernamental es el primer motivo para reaccionar de esa manera pero no es justificante y la segunda por ignorancia de una sociedad con falta de liderazgo para encaminarla a tener un trato cordial y de agradecimiento a los que se encuentran dando una batalla como primer frente contra un virus de peligro y contagioso como lo es el COVID-19.

El presidente en lugar de dar ánimos todos los días a todos aquellos quienes laboran en algún hospital o institución de salud y canalizarles todos los insumos sanitarios sin escatimar gastos, se la pasa politizando la situación, desacreditando a aquellos que se atreven a exhibir la falta de apoyo a las instituciones sanitarias insultándolos como “opositores”, cuando es en su mayoría la población civil los encargados de exponer fotos, comentarios, evidencias a través de las redes sociales de la situación a la cual se afrontan muchos médicos en el país, sin mencionar la polarización social generada desde su arribo a la presidencia; es ahora el momento de convocar a la unión de mexicanos, si estuviera al frente del gobierno una figura como el General Lázaro Cárdenas, sería algo primordial dentro de su agenda, pero jamás López Obrador se podrá comparar con un estadística de la talla del “Tata Cárdenas”, eso es claro.

El llamado a donar de su salario al personal de salud por instrucciones de la jefa de gobierno de la Ciudad de México con su “consentimiento” aplicable vía descuento de nómina en abonos “chiquitos” al estilo Salinas Pliego, para contribuir a la contingencia del COVID-19, es una vergüenza ya que todavía verlos atender a la población ante la preocupación de contraer un virus letal y con ello el poder morir en cualquier momento, sin una contribución extra, olvidando la falta de insumos, cuando la misma Ley Federal del Trabajo establece la obligación de otorgar el patrón la prevención así como la seguridad de sus subordinados además de proporcionar todo lo necesario para desarrollar su actividad laboral, todavía les quieren quitar aunque lo manejen como “voluntario” al estilo gobierno perredista.

El personal de salud, desde el de limpieza, el de la lavandería, enfermera hasta el médico, necesitan en estos momentos todo el apoyo del gobierno y de la ciudadanía y no quitarles lo poco cuando son quienes se encuentran al frente de batalla, eso es no tenerles consideración ni merito, el verlo morir “cayendo como moscas” como diría Jaime Bonilla Gobernador de Baja California y no hacer nada, es un delito de omisión, y todavía proporcionarles batas y mascarillas peor que una simple bolsa de plástico donados o comprados es otra, todo por mantener un tonto eslogan político de “austeridad” por encima de las muertes de cualquiera de ellos.

El gobierno Obradorista y de Claudia Sheinbaum o de cualquier estado deberían en estos momentos, habilitar gimnasios con camillas, poner carpas afueras de los hospitales ya sea IMSS, ISSTE, hospitales de todos los niveles, con servicio de comedor así como camas para descanso y baños para el personal médico, además de camiones como RTP en el caso de la Ciudad de México para transpórtalos a un punto seguro y se puedan trasladar a sus hogares sin exponerse a ser agredidos y obviamente darles las herramientas e insumos para desarrollar sus actividades además de un apoyo económico extra sin condicionamiento alguno.

Además, el presidente debe de sensibilizar a cada momento a la población a minimizar las agresiones a cualquiera con uniforme de alguna institución de salud, en lugar de ser omiso a eso o de estar a cada rato echando la culpa a las anteriores administraciones. Ya no hay pretexto para tomar la batuta de la envestidura presidencial, sabía bien a lo que iba, y si no puede como lo ha estado demostrando entonces debería de renunciar al cargo, porque es en estos momentos necesitamos a un verdadero líder, encargado de integrar y no dividir como lo ha hecho. Cárdenas cuando asumió el poder, se sentó con cada uno de sus opositores e hizo un pacto y gobernó con todos y para todo no para unos cuantos.