Rafael Lulet

El pasado 13 de agosto el presidente López Obrador, así como el canciller Marcelo Ebrard, anunciaron la realización de una vacuna contra el Covid-19, entre México y Argentina, la cual se desarrollará para América Latina, esto como resultado de una alianza entre la universidad de Oxford y los laboratorios AstraZeneca, nuestro país realizará el envasado mientras los argentinos participarán en la producción y distribución.

Pero debemos dejar en claro algo, el gobierno mexicano no tuvo nada que ver con las negociaciones, ni con la canalización de un presupuesto para la producción de dicha vacuna, quienes han realizado dichos acuerdos fueron empresarios argentinos y mexicanos, destacando a la Fundación Slim, como uno de los inversionistas importantes en dicho proyecto, información revelado por Hugo Sigman, empresario y líder del Grupo Insud, quién preparará el ingrediente activo para enviarse posteriormente a los laboratorios Liomont en México donde se realizará el correspondiente envasado y empaquetado del producto desarrollado por la universidad de Oxford y AztraZeneca.

Realmente quien correrá con la inversión fuerte será como se comentó la Fundación Carlos Slim, siendo al final un proyecto con riesgos porque si no pasa la fase tres de pruebas, será una investigación fallida, y como quien dice dinero tirado al caño, para empezar se espera la producción de cien millones de dosis, con la esperanza de tenerlas lo antes posible, y si resulta todo un éxito, se tendrá la cura contra el COVID-19 para el próximo año.

Pero como pudimos observar el gobierno mexicano, presentó dicha noticia como si hubieran sido ellos quienes lo gestionaron o peor aun los que aportaron inversión en el proyecto, cuando ni uno ni otro, solo por tener como aliado a Carlos Slim, se hacen acreedores de dicha empresa, queriendo ganar adeptos electorales para su molino con algo que no hicieron ellos.

En dicho proyecto debió haber participado nuestro gobierno sino económicamente por lo menos en la gestión con empresarios, tal como lo han estado haciendo en algunos países, un claro ejemplo lo es Estados Unidos, donde Donald Trump, quien expresó tener muchas posibilidades de obtener la vacuna antes del 3 de noviembre, y es que además en dicha declaración anunció un sexto contrato de mil 500 millones de dólares con los laboratorios Norteamericanos Moderna, para el desarrollo de 100 millones de dosis en fase experimental, siendo el gobierno federal de ese país quienes serán los propietarios de las cuotas de dichos medicamentos.

Sin embargo nuestro sistema de salud adolece de un presupuesto decente para atacar la pandemia, sin mencionar la pésima estrategia para combatirla;  falta de insumos en hospitales y centros de salud a nivel nacional donde los médicos y el personal deben de cómpralos con sus bolsillos, porque el gobierno no los está abasteciendo, pero eso sí el presidente se ofende cuando se les hace hincapié a dichas verdades sin mencionar al show mediático de la rifa de un avión presidencial el cual según se destinará a medicamentos, cuando el mismo Estado tiene la obligación de hacerlo con o sin dicho sorteo.