Rafael Lulet

El SARS-CoV-2, se manifestó en Wuhan, China, provocando 2 mil 579 muertes hasta el mes de abril, esto provocó la imposición del gobierno como medio de control, el encapsular a esa provincia con la cuarentena, colocando puntos de control para todos los que quisieran entrar o salir, aplicando altas medidas para detenerlo, alcanzando con ello, la reducción de contagios así como de muertes, al grado de lograr estabilizar la ciudad y sus periferias, actualmente el pueblo chino presenta un total de 4 mil 634 decesos y 86 mil 501 casos reportados en una población de 1, 400 millones de habitantes, 13 veces más en comparación de México.

Estados Unidos es otro de los países con una densidad poblacional elevada contra los 128 mil millones de habitantes de nuestro país, ambos presentan un número muy alto en muertes y contagios, nada que ver con China. América actualmente se considera la gran desgracia de la pandemia, tan solo entre las dos naciones antes mencionadas, Brasil, Argentina, Perú y Colombia, se tiene 720 mil muertos, siendo un total en el planeta de más de 1.3 millones de fallecimientos, representando el continente americano la mitad de dichos decesos, lamentablemente esto se encuentra en incremento por el descontrol del estado de emergencia del virus.

El comportamiento del Covid-19 en México es y ha sido desastroso, contrario a lo dicho por el presidente y su vocero de la Secretaría de Salud López-Gatell, un científico muy cuestionado en la administración de Felipe Calderón durante la crisis sanitaria del H1N1, por su falta de asertividad en el momento de controlar la pandemia de la influenza, ahora no es diferente, sin embargo el gobierno federal lo tiene catalogado como el dios del control del SARS-CoV-2 el cual no existe, los números hablan a pesar de la falta de credibilidad por tantas cuestiones detrás de dichas cifras, para este personaje, el usar como lenguaje coloquial la estadística es algo común, muy pocas personas de la población entienden ese idioma, pero quienes sí lo entendemos, nos deja muchas dudas así como desconfianza, porque el mundo estadístico es un universo usado en muchas ocasiones a nuestros intereses, la metodología es la misma y concreta en eso no se cuestiona, sin embargo el aporte inicial de información puede ser manipulado, a eso uno se refiere.

La desinformación llevada a cabo por el gobierno federal y la falta de datos claros a la población han generado los más de 104 mil fallecidos agregando a esa cifra los 1.1 millones de contagios reportados oficialmente, sin mencionar las cifras reales que pudieran ser por la falta de reportes ciertos, ya en su momento la Organización Mundial de la Salud, solicitó a la Administración de López Obrador recurrir a exponer con más claridad la situación de la pandemia, pero siguen actuando de la misma manera tan así que pese a los decesos el presidente salió a alabar el gran logro de su personaje favorito ya apodado como el “Doctor muerte”, además del anuncio del seguimiento de la misma estrategia para afrontar al coronavirus, sin cambio alguno. Al final la muerte es quien les agradece.

Poco a poco el incremento de contagios se ha aumentado, por un lado, la gente a falta de un verdadero liderazgo en la nación sumado a la poca importancia dada a la pandemia por el gobierno federal ha bajado las medidas, encontrándose en las calles a personas sin el uso del cubrebocas, olvidando la sana distancia, como si no existiera estado de emergencia por la situación. En resumen, se les salió de control la pandemia.

Pero que se puede esperar de un gobierno permisivo porque no les importa sus soberanos, estableciendo dos semanas de un “Buen Fin”, anteponiendo todo sobre el derecho fundamental y universal como la salud, organizando cortinas de humo para opacar su inepta y deficiencia estrategia para combatirla y personajes como un Fernández Noroña o el mismo López-Gatell ofendiéndose cuando se les exige resguardar las medidas sanitarias por protección de los demás, siendo ellos representantes de un cargo público, principales aportadores de un buen ejemplo hacia la población, sin olvidar el de un presidente quien sigue la misma tónica, pero eso sí, no se baja del Hummer porque no se quiere contagiar de COVID, esta es la verdadera desgracia del país el cual se prevé un gran caos en las próximas semanas por el aumento de contagios derivando más muertes.