Rafael Lulet / @rafael_lulet

Las encuestas llevadas a cabo en la pasada semana para elegir al nuevo dirigente del partido Morena, arrojaron un empate técnico entre Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo, dando como resultado el esperar a una tercera vuelta para definir quién será el presidente en los siguientes cuatro años, según sus estatutos, mientras tanto en la Secretaría estará Citlalli Hernández senadora con licencia por mayoría relativa al frente.

Muñoz Ledo personaje controvertido, quien estuviera en diferentes partidos y corrientes, podía haber estado en alianza con el PAN, en los tiempos de Vicente Fox, así como expriístas, petista, perredista, entre muchos otros partidos más, todo un verdadero “Chapulín político”, ahora fuerte crítico desde el interior de Morena del gobierno de López Obrador en su etapa de presidente de la República, a sus casi 55 años de carrera política y con la edad de 86 años, pretende la dirigencia de Morena.

Por otro lado Mario Delgado, sobrino de Mario Miguel Carrillo Huerta otro político mexicano, oriundos del estado de Colima, ha tenido una trayectoria política suficiente como para llegar a ser uno de los operadores políticos del actual presidente López Obrador, trabajado diversos proyectos parlamentarios cosechando a su paso experiencia al interior y exterior tanto en el partido PRD en sus momentos como con Morena en los días actuales, ocupando de igual forma diferentes puestos importantes como la Secretaría de Educación así como también secretario de Finanzas ambos en la Ciudad de México, entre otros cargos.

Los dos compiten por la dirigencia, y en caso de quedar Muñoz Ledo al frente tendrá su afín en la Secretaría General, debido a haber sido Citlalli Hernández su compañera de fórmula, pero si Mario Delgado queda liderando a Morena, tendrá una oposición para dirigir el partido, la estafeta no es nada fácil para llevarlo a cabo, el año 2021, es un periodo intermedio electoral donde tienen mucho por rescatar, después de un mal gobierno llevado a cabo por López Obrador, sin olvidar la pandemia del Covid-19 el cual asolado por mucho tiempo al país y en lo económico no ha sido un gran aliado, esto ha generado pérdida de credibilidad alrededor de los morenistas, he de ahí la importancia de un buen líder al frente sin olvidar el camino hacia la presidencia del 2024.

Afín a López Obrador, Muñoz Ledo no se ha caracterizado por ser alguien dócil, a pesar de sus años, siempre ha sido rebelde atacando cuando lo cree necesario por sus intereses sin importar los costos, eso sería bueno pero en otro momento de su vida, ahora por su edad no es una persona muy confiable, y conforme pasen los años por cuestiones naturales la senectud le pasará factura y estaremos viendo a un Porfirio muy diferente, pero independientemente de eso, los cuestionamientos al gobierno federal en momentos complicados no han sido de gran ayuda al actual presidente por ello, no sería un buen aliado estando al frente del partido de donde proviene el mandatario.

Por otro lado Mario Delgado, ha tenido un buen acercamiento a López Obrador, acatando las instrucciones institucionales en las Cámaras donde ha estado como legislador, ha tenido la oportunidad de generar alianzas en favor de su partido y es con ello institucional, eso lo caracteriza para ser afín al presidente de la República, ante embates complicados como los ha tenido, y como le gusta estar inmerso en la política, es necesario que tenga a alguien quien pueda ir armando cuadros para las siguientes contiendas; Ahora, a esperar la última encuesta para ver quien dirigirá al final a Morena, sea quien sea tendrá un gran trabajo a realizar para recuperar lo perdido.