Pedro Flores

El periodismo mexicano atraviesa por una severa crisis, se habla de libertad y democracia, pero se injuria a quienes la ejercen, por aquellos que tienen por objetivo imponer sus opiniones por encima de cualquier cosa, se vive una soberbia oficial, que no ha soportado divergencias sobre “sus puntos de vista o valores estratégicos”, el gobierno ha decidido convertirse en crítico de sus críticos y ahora hasta les pondrá cuota por señalarlo.

Los periodistas mexicanos estamos viviendo una época de riesgo, similar o mayor a la que se vivió en la época revolucionaria, se ha roto el equilibrio entre gobernantes y medios de comunicación, ya que los que tienen el poder ponen oídos sordos a la crítica y se desprecia a la disidencia, olvidando que la misión de la prensa es ejercer la democracia a través de la crítica, un gobierno sin prensa es una dictadura

Los viejos periodistas, esos que iban a la calle en busca de las noticias, no por internet y que ahora somos calificados como malos mexicanos y denostados por los blogueros, ven con tristeza que, a pesar de la proliferación de instituciones de defensa de Derechos Humanos y Profesionales para su defensa, éstos nunca han funcionado y siguen siendo objeto de auditorías fiscales, amenazas telefónicas y bombas molotov a edificios de medios de comunicación.

Y hablando de hechos en los 2 primeros años del actual gobierno han muerto más de 20 periodistas o sea se ha reflejado el mayor número de ataques contra medios de comunicación, la Organización Reporteros Sin Fronteras califica al país, como uno de los más peligrosos para ejercer el oficio del periodismo.

Las agresiones van desde los asesinatos hasta el allanamiento, 144 amenazas, 40 ataques a bienes materiales, 6 ataques a medios de comunicaciones digitales y sistemas informáticos, 62 ataques físicos, 12 desplazamientos forzados, 16 de intervención o vigilancia ilegal de comunicaciones, 166  intimidaciones  y hostigamiento, 31  privaciones de la libertad, tortura o tratos crueles, inhumanos y degradantes y 3 casos de uso ilegítimo del poder público, entre otros.

Lo anterior sucede cuando muchos periodistas exhiben los excesos de poder público, en un escenario en donde no hay una política de comunicación social ni una coordinación entre quienes proporcionan noticias y esconden datos para protegerse, y se valen ahora de los blogueros para llenar espacios con servilismo editorial.

El Estado tiene un gran compromiso con el gremio periodístico, la sociedad y las leyes, las instituciones no han sido suficientes y tampoco han generado la confianza de un sector que sigue siendo castigado y censurado por el simple hecho de querer ejercer un derecho fundamental de todo ser humano: la libertad de expresión.

La situación actual del periodismo en México prácticamente es violatoria a los artículos 6º y 7º constitucionales, que señalan que nadie tiene el derecho de prohibir o limitar la libertad de expresión, pero actualmente se vive con la amenaza de cobrar un impuesto a quienes critiquen a la 4T

Pero también se atenta contra el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, al calificar a los periodistas como prensa “Fifí”, “fantoches,” “conservadores”, “servidores de los conservadores”, “sabelotodos”, “hampa del periodismo”, “chayote” y “pasquines”.

El periodismo actual en nuestro país está condenado por el cáncer de las diferencias sociales y su impotencia ante un gobierno; el miedo, la impunidad ante las desapariciones, la violencia y agresiones a comunicadores, generan un clima de silencio que limita los derechos fundamentales de libertad de expresión, y mantiene la tendencia al desempleo masivo, de este gremio que alguna vez fue considerado el cuarto poder, y que ahora padece una ley mordaza simulada.