Enrique Escobedo

Los Contemporáneos fue el nombre de un grupo de jóvenes intelectuales mexicanos agrupados en torno a la revista Los Contemporáneos que, durante las décadas de los años treinta y cuarenta del siglo pasado fundamentalmente, desearon y lograron difundir poesía y literatura, así como las artes y la cultura en México, de manera audaz y simultáneamente que en Europa, pues se decía que nuestra nación siempre iba a la retaguardia respecto a la cultura del viejo continente.

Se decían el grupo que no es grupo y nunca emitieron un manifiesto o un programa, pero su línea en contra del estridentismo y su búsqueda de originalidad hoy trasciende y siguen siendo leídos y sus obras de teatro aún se pueden ver de vez en cuando en la cartelera. Algunos de esos escritores fueron Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, José Gorostiza y Jaime Torres Bodet, por mencionar a algunos.

Todo lo anterior lo traigo a colusión porque ellos lograron la transformación que se propusieron por su calidad, sentido de la estética y sensibilidad. En otras palabras, ellos hicieron historia y su obra es imprescindible y fundamental en el entendimiento de la cultura en México. Nos dieron una gran lección acerca del sentido de lo contemporáneo, de la originalidad, de lo conceptual y cuando se lo propusieron supieron hacer de la ironía y del sarcasmo valores intelectuales.

Hoy nos gobierna una clase política que se ha propuesto hacer historia y ya lo logró en materia de ser el primer gobierno de izquierda. Vicente Fox también tiene un lugar en la historia como el primer candidato que derrotó a Partido Revolucionario Institucional, pero su gobierno quedó muy lejos de las expectativas por él asumidas. El actual presidente también ya tiene un lugar en la historia y hasta el momento su gestión deja mucho que desear, sobre todo en materia de economía, seguridad pública y cultura.

Claro que tengo el derecho de comparar al actual gobierno con los anteriores, pues la estadística, los anales de la historia y los métodos analíticos de la política y la Administración Pública lo permiten.

Al respecto, los resultados, hasta el momento han sido magros; habrá que esperar que acabe el sexenio. No obstante, algo se observa de esta administración y es su semejanza centralista y presidencialista con los periodos de Luis Echeverría y José López Portillo. Ciertas actitudes del manejo y sentido de la investidura presidencial están presentes en los tres personajes.

También se asemeja el discurso acerca de la conducción de la economía y las finanzas públicas y también se pueden identificar sus vínculos y relaciones con algunos periodistas y su animadversión hacia ciertos medios de comunicación. Por supuesto que hay deferencias, tal es el caso del manejo de la política exterior de los dos presidentes del PRI y el actual; por citar un ejemplo.

El actual gobierno no es contemporáneo acerca de lo que acontece en el mundo. En ciertos momentos me recuerda cuando se hablaba de la Cortina de Acero en referencia a los países socialistas europeos, a la Cortina de Bambú que era la China de Mao y, decíamos en aquella época, México es la Cortina de Nopal porque nuestros gobernantes no querían que el pueblo recibiera malas influencias del exterior.

Sucede que la globalización económica-financiera y las redes sociales nos permiten ser contemporáneos de lo que acontece en el mundo y resulta que el aislamiento ya no es una opción de gobierno y que los modelos de economía cerrada ya demostraron ser poco funcionales. Ojala la evaluación de la calidad de vida de los mexicanos en el año 2024 sea positiva.