Joel Salazar

Pemex es una copia fiel y reflejo de la situación económica por la cual atraviesa el país por ser una de las más grandes empresas del sector petrolero que requiere inversión cuantiosa del Estado, por los pasivos laborales que representan unos 100 mil millones de pesos.

El gobierno, al igual que la paraestatal, actualmente puede enfrentar una baja en su calificación de crédito para ser considerado como bono basura, de muy alto riesgo, que no son más que elementos de análisis de la capacidad de crecimiento y desarrollo que enfrenta el país en conjunto.

Lo grave es que el propio Presidente desconoce la realidad de la principal empresa del Estado, al grado de inventar la frase “los otros datos”, desconociendo y desoyendo a sus mismos colaboradores, que no encuentran un argumento sólido para generar confianza en términos de inversión y desarrollo de la empresa petrolera.

La crítica que hace al sector empresarial de corruptos tiene mucho que ver con él; simplemente basta citar un caso: los segundos pisos, a casi 12 años de su construcción, están embargados los costos y la operación bajo un programa de seguridad nacional.

López Obrador tardó 18 años en llegar a la Presidencia de la República en ese periodo fue un crítico acérrimo de los programas implementados por los gobiernos anteriores en materia económica, mismos que cuestionó muchas veces, como el bajo crecimiento económico del país, amparado en el argumento de la falta de una política económica con bajo crecimiento.

El actual ejecutivo federal criticó a diestra y siniestra a todos los grupos en el poder: empresarios, líderes sindicales y hasta al mismo presidente en turno. Sus protestas fueron tremendas, como el tomar pozos petroleros en su natal Tabasco, además de lo que todos los capitalinos vivimos con su plantón que hizo en Paseo de la Reforma.

Después de 18 años, la realidad es otra: Él encabeza un gobierno que no tiene comparación con los bajos crecimientos de la economía nacional, 0.1%, según datos del Banco de México (Banxico).

Los ajustes a los niveles ofrecidos del 4 por ciento pasaron al 2, al 1 y la realidad es que la economía está estancada, como lo corroboran datos del INEGI.

En el horizonte un bajo crecimiento

Hoy en día los principales organismos tanto nacionales como internacionales, prevén un bajo crecimiento del 0.5% anual, las expectativas van hacia la baja.

Las principales empresas que sustenta al país, como lo es Pemex, enfrenta una serie de pérdidas que rompe los records de la historia moderna de la paraestatal.

De acuerdo con los datos que el gobierno presentó a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), por ser una empresa pública, detalla que Petróleos Mexicanos registró pérdidas por 346 mil 135 millones de pesos durante 2019, un aumento de 92 por ciento respecto a las pérdidas de un año antes, según la información reportada a la BMV.

Un presidente analfabeto en tecnología

Cabe destacar que el ejecutivo federal no conoce muy bien la tecnología, es un analfabeto tecnológico, toda vez que en sus discursos no existen planes de actualización de los programas de los servicios de cómputo que puede ofrecer la tecnología. Tan es así que al día de hoy, esta misma empresa, Pemex, se encuentra secuestrada “cibernéticamente” por un monto de 4.5 millones de dólares, mismos que tienen que ser pagados en moneda virtual y el gobierno no atendió este asunto; lo único que está generando es aumentar la incertidumbre y viabilidad en el corto plazo de lo que pudiera pasar a la deuda soberana de la empresa y del país.