Pedro Flores  

Todo está encarrilado hacia las elecciones del 2021, no importa que un millón 117 mil personas hasta la semana pasada se hayan quedado sin trabajo y que como consecuencia de la pandemia del COVID-19 hayan muerto más de 54 mil 666, personas, que aumente la pobreza y la delincuencia esté desatada, lo que importa es hablar del combate a la corrupción, porque como decía el ex presidente Pascual Ortiz Rubio: “Es por la salud del pueblo mexicano”

El actual gobierno lleno de priistas de la “vieja escuela” no cambian su discurso, todavía recordamos aquella frase del denostado ex presidente Luis Echeverría Álvarez, allá en el ahora lejano 1969 decía enfáticamente: “habremos de combatir sin tregua, la venalidad, el lucro injusto, la indolencia y la corrupción en general”

Más cercana la frase de también ex presidente José López Portillo, quien su frase de campaña fue “La solución somos todos” y que  durante su mandato  la  ciudadanía los cambió por el de; “La corrupción somos todos”, Miguel de la Madrid, también se refirió a la corrupción y su lema fue “La renovación moral”, que nunca llegó ya que se incrementaron las mafias del narco en su sexenio y Ernesto Zedillo, consideró oportuno decir “Bienestar para la familia”, aunque no especificó cual familia, como ahora sucede.

Muchos de los operadores del “viejo” sistema ahora están en el PRIMOR y han tenido chivos expiatorios para justificar sus acciones en contra de la corrupción y “a favor de los pobres”, como campaña política, siguen el mismo patrón; primero filtraciones de datos, intercepciones telefónicas, cintas magnetofónicas y se urden mil historias con el propósito de confundir y cansar a la opinión pública, ganado espacios en los medios y ahora en las redes sociales para distraer a los votantes y quedar como héroes para las elecciones.

En el PRIMOR, están los mismos que tienen amigos “innombrables” que controlan prácticamente todo lo que el Partido Revolucionario Institucional llamaba el “Voto Verde”, que antes era solicitar el voto de “apoyo y de a huevo”, ahora es “votas por este o plomo”. Los personajes que están atrás de las elecciones del 2021 son los mismos que organizaban la “Operación Tamal” y el “Ratón Loco” y hasta las caídas del sistema.

Por lo que nada nos debe espantar con los resultados de las elecciones del 2021, en donde están en juego 15 gubernaturas, y 500 diputaciones federales y las alcaldías en la CDMX,  tal vez haya alguna sorpresilla por ahí, pero nada más, porque los operadores  priistas, ahora en Morena saben cómo hacer votar a los muertos  y en esta ocasión no descarten que incluyan a los fallecidos por el COVID-19, sino también a muchos refugiados con algunas promesas, con la labor “hormiga” que se está haciendo en las fronteras.

Todo eso es lo “normal” en nuestras elecciones, alguna vez nos comentaba Lorenzo Córdova, consejero del INE que se descubrió que algunos aspirantes a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México presentaron “firmas” de 23 mil 607 personas fallecidas y seis mil 977 de condenados por sentencia judicial, quienes son ciudadanos en suspensión de derechos político-electorales, o sea, es una táctica regular en México.

En nuestro país, las dos elecciones presidenciales contemporáneas más controvertidas han sido la de 1988 y la de 2006. Sobre la elección y la calidad de los resultados de 1988 destaca un trabajo publicado el año pasado en la American Polítical Science Review por el politólogo mexicano de la Universidad de Houston, Francisco Cantú. En este trabajo, se prueba la existencia de fraude electoral al momento de contar resultados en casillas y/o agregarlos en distritos.

La forma en que sustenta el argumento fue fotografiando las 53 mil 249 actas de aquella elección para revisarlas mediante una técnica computarizada de clasificación visual conocida como redes neuronales convolucionales, que separó las actas con rasgos visibles de alteración de las que no los tenían. La revisión arrojó una cuenta de 30 por ciento de actas alteradas, cerca de 16 mil.

Ante este panorama no deben asustarnos los resultados de las elecciones 2021 y nos hace recordar a Joseph Goebbels, el genio de la publicidad nazi, quien decía: Toda propaganda debe ir de acuerdo al nivel menos inteligente de los individuos a quien va dirigida, la capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa, además tiene gran facilidad para olvidar. Hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades, son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes lo repitan en todo momento y así ganaremos siempre”