Bernardo López 

La última batalla que se dará entre los humanos será definir la implantación forzosa de dispositivos electrónicos, con argumentos de ‘seguridad’ o ‘emergencia’, para controlar cada movimiento o pensamiento, o prohibir la introducción de estos aparatos sin el pleno consentimiento.

En este año, se han logrado notables avances en los campos de la cibernética, la informática, la genética, la nanotecnología y la inteligencia artificial, que ya se piensa en dispositivos para implantarse en los humanos, con el objetivo de volverlos ‘más productivos’, sin embargo, este tipo de soluciones no deberían ser una regla sino la excepción.

Las mujeres y hombres sanos no pueden ser obligados a recibir implantes con el objetivo de mejorar sus habilidades, pues dejaría de ser un humano y se convertiría en un cíborg, que significa un ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos. Con este paso se perdería la humanidad por siempre, lo que nos pondría al borde de la extinción, pues el desequilibrio en la naturaleza llegaría a su límite, debido a que las demás especies estarían en desventaja y no tendrían más opción que desaparecer del planeta.

Y a pesar de eso, los planes para destruir a la especie humana continúan su avance. Lo podemos observar con cada nuevo acto propagandístico que celebra un nuevo avance científico, en donde se involucra el auxilio de dispositivos electrónicos a personas discapacitadas. Y no se niega la ayuda que pueden ofrecer, sin embargo, los objetivos de esos progresos no buscan el desarrollo, sino el control social.

Otro ejemplo perverso de la deshumanización se puede apreciar en los alimentos. También, en este rubro entra en juego la propaganda. Pero observemos de cerca el conflicto de los quesos y yogures que fueron prohibidos para su venta por no contener lo que anunciaban en sus etiquetas.

El caso puede ser burdo, pero significativo porque consumimos cada vez menos los alimentos que provienen directamente de la naturaleza, y los adquirimos por intermediación de un procesamiento. Esto también es parte del plan para desnaturalizar a los humanos, quienes en algún momento podrían ser obligados a consumir sólo pastillas, con los requerimientos básicos de vitaminas y minerales.

Todavía estamos a tiempo de redirigir el destino de la humanidad y no desmantelar todo el sistema planeta al que pertenecemos. La oportunidad que se nos ha dado para vivir es privilegiada. Aprovechémosla el mayor tiempo posible y dejemos un mundo casi similar a las siguientes generaciones.