Rafael Lulet / @Rafael Lulet

A pesar de los 7 mil 280 infectados de SARS-CoV-2 record hasta el momento de contagiados en todo la República Mexicana, donde la Ciudad de México con sus 7 mil 191 muertos ocupa el primer lugar, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México quiere seguir en “naranja” del semáforo epidemiológico, es claro la misma tendencia de la Administración Federal, ambos decepcionantes para afrontar la pandemia, sin lograr aminorarla y al contrario cada día se incrementa, siendo una grave irresponsabilidad abrir cuando la curva se encuentra en puntos altos y a la alza.

Las medidas interpuestas por Claudia Sheinbaum en la CDMX, no han sido exitosas, el implementar la entrada al primer cuadro de la Ciudad, por alfabeto propicia aglomeración de personas, encontrándose filas sin mantener distancia entre uno y otro para lograr ingresar y llevar a cabo sus compras, así igual en plazas y centros comerciales, recordemos la última actualización sobre las formas de contagios a nivel mundial donde se establece la transmisión de SARS-CoV-2 vía aire sobresaliendo que la propagación se realiza por partículas de aerosol extremadamente pequeñas capaz de contagiar a una periferia de hasta 8 metros en espacios cerrados así como lugares abarrotados y no como se suponía antes.

Que se puede esperar de un gobierno si a sus propios empleados no les resguarda las medidas sanitarias para su protección, los tienen hacinados en pequeños espacios cerrados, no les proporciona material para protegerse, los deben de comprar con sus recursos, como es posible que al personal de participación ciudadana los manden a tocar puerta por puerta sin caretas ni cubrebocas siendo en muchos casos gente de edad avanzada todo por cubrir el discurso de la jefa de gobierno de dar a los ciudadanos información en folletos tocando casa por casa; o a los trabajadores de la salud tenerlos sin insumo médicos para ellos mismos, los cuales también deben adquirirlos con su propio dinero porque no lo pueden obtener de la administración pública, aprovechándose de la situación donde el sindicato no puede actuar o moverse como lo harían en momentos normales.

Determinar la apertura o cierre en base a la capacidad hospitalaria es una medida sin fundamento sustentable porque para empezar ya se había manejado en muchas ocasiones que las personas prefieren morir en sus casas a ser intubados o no tener la posibilidad de despedirse de sus familiares, por otro lado, los médicos no se dan abasto de los pacientes de COVID-19 porque el sistema de salud ya fue rebasado por la pandemia, quienes sí logran ser atendidos por manifestar enojo o insistencia, se le evalúan al ingresar y si está en situación extrema se les da el “bien morir” porque no hay donde alojarlos, también se han quejado los capitalinos el no poder internar a sus enfermos ya que les mencionan la falta de camas a pesar de tenerse publicado la existencia de un porcentaje por debajo de los 65% según información del Gobierno capitalino a través del portal COVID-19, cuando eso no es cierto, pero quieren mantenerlo así para continuar con la apertura en “naranja”.

El Estado de México se encuentra con tendencia a la alza en contagios del virus SARS-CoV-2, sumando los generados en la CDMX, donde se debe de recordar que la población flotante de la capital del país son de 4 millones de habitante siendo en su mayoría de esa entidad federativa vecina quienes se encuentran actualmente en semáforo rojo, pero a pesar de eso, Claudia Sheinbaum, sigue renuente a cambiar el color epidemiológico, es claro el acercamiento con López Obrador a quien no quiere contradecir, pero las consecuencias son trasladadas a la población, quienes tienen mayor oportunidad de contagios.