• Más de 12 millones desempleados por COVID-19 en México. Al igual que campesinos, son ignorados por la 4T. Organizaciones obreras firmes en defensa de los derechos laborales y sindicales. Decisiones gubernamentales están acabando con el agro mexicano: CNA; sin embargo, el gobierno, “se lava las manos”.

Guillermo Pimentel Balderas

Al igual que a los campesinos, los trabajadores mexicanos están “abandonados” a su suerte por el gobierno de la Cuarta Transformación (4T). La caída del empleo formal, informal e independiente se ha elevado a más de 12 millones durante la emergencia sanitaria del COVID-19.

De acuerdo con datos de la primera Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la Tasa de Participación Económica se ubicó en 47.4% en abril, una caída de 12.3% respecto a marzo.

Es decir, esta baja, se debe a que millones de personas están en un estado de suspensión laboral temporal ocasionado por el coronavirus, pero sin percepción de ingresos y con el riesgo de no retornar al trabajo.

De esta cifra, por el impacto laboral de la pandemia, cerca de 10 millones pertenecen a la economía informal y 2 millones a empleos formales. Los más afectados han sido trabajadores independientes, con una caída de 36 por ciento.

Por otra parte, el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), estimó que, tan solo entre los meses de marzo, abril, mayo y junio, México perderá aproximadamente un millón 861 mil empleos por las afectaciones económicas que dejará el coronavirus en el país.

Por su parte, el gobierno del “cambio”, en voz de su presidente, aseguro, con sus datos que, a principios del mes de mayo, la cifra del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), es de 500 mil  empleos perdidos.

Un campo de brazos caídos

En el caso del campo, recientemente Bosco De la Vega Valladolid, presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), advirtió que las decisiones gubernamentales están acabando con el agro mexicano. Además de poner en peligro la producción de alimentos y la seguridad alimentaria.

Consideró desmesurado el que se haya recortado el presupuesto de egreso de la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), para este 2020, equivalente al -27.5% respecto al del año anterior.

Advirtió que el campo podría perder el 20 por ciento de empleos de 14 millones que genera, derivado de la emergencia sanitaria por COVID-19 y, también por la inseguridad que apalea al sector.

El empresario agricultor estimó que a nivel nacional se van a perder por cada punto del Producto Interno Bruto (PIB) arriba de 200 mil empleos, por lo que estima, que más de un millón y medio de personas se quedarán sin trabajo por las crisis –sanitaria y económica.

Se quejó que son los pequeños agricultores los que están recibiendo el apoyo del Gobierno para sus cosechas, no así los agricultores medianos y grandes que compiten en desventaja. Además, lamentó que las decisiones de la 4T están acabando con el agro.

Mientras tanto, sigue el mutis de líderes campesinos-sociales, pues al parecer el presidente ha logrado acallarlos y ahora, con el programa Sembrando Vida –en entredicho por corrupción-, ya no hay líderes campesinos a través de los cuales se entreguen los recursos ya que ahora se hace de manera directa, según la dependencia encargada del programa.

¿Dónde están Antorcha Campesina, el Frente Auténtico del Campo (FAC) o la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), entre otros, que habían declarado que, “ardería Troya” si no son satisfechas sus demandas?

Pero, López Obrador les replicó: y devolvió la advertencia: “… que se entienda que esto ya cambió. Porque (a los líderes) les daban recursos. Ya no. Pero si ya no hay moche, cómo no van a haber protestas”, apuntilló.

Sindicatos por un Acuerdo Nacional

Ante este incierto panorama para el sector laboral, dirigentes nacionales sindicales alzaron la voz para defender el empleo y llamaron a establecer un Acuerdo Nacional mediante la integración de un Consejo Económico y Social de Estado en el que se dé “un auténtico diálogo del Ejecutivo con el movimiento sindical y social”.

Centrales obreras como CROC, CTM, STUNAM, CT, STRM, entre otros más, plantearon, entre otros puntos que, el Estado ejerza el papel rector para convocar a los sectores productivos y a los actores políticos y sociales para aplicar e instrumentar un nuevo pacto social, a fin de enfrentar la pandemia por el COVID-19, reactivar la economía y restablecer los miles de empleos perdidos. Sin embargo, al parecer, la 4T “se lava las manos”.

Para el registro histórico, este 2020, el coronavirus obligó a los sindicatos a celebrar el “Primero de Mayo” de forma virtual por primera vez en sus 130 años de historia en México.