Rafael Lulet / @rafael.lulet

Libre quedó el presidente Donald Trump del juicio llevado a cabo en su contra por los cargos de abuso de poder y obstrucción al Congreso, dicho proceso realizado ante el Senado de ese país, donde la mayoría de los republicanos se impusieron para absolverlo, algo que era de esperarse, solo uno de ellos votó en contra, en uno de los cargos, el senador Mitt Romney, con esto se posiciona como el segundo mandatario en la historia de los Estados Unidos en salir victorioso de un “impeachment”, el último fue Bill Clinton.

Desde el inicio de dicho procedimiento de destitución presidencial llevado a cabo en diciembre hasta el pasado 5 de febrero, se ofrecieron diferentes argumentos tanto de los demócratas como del lado del presidente quien también tuvo su oportunidad de presentar su postura o defensa ante la cámara de representantes de los Estados Unidos, sin embargo no fueron suficientes los razonamientos para tratar de cambiar la postura de los republicanos y votar en contra de su presidente electo por ellos mismos, en las pasadas elecciones.

Como se consideró en algún momento dicho enjuiciamiento sería un arma de doble filo, a vísperas de llevarse a cabo las elecciones presidenciales en ese país, donde Donald Trump busca la relección para un período más, los demócratas hacen lo posible para detener el avance del presidente quien tiene un porcentaje significativo en la población como para ganar dicha contienda, sin embargo, el ataque propiciado por sus contrarios no fue eficaz y ha dado pauta para posicionarlo en mejor lugar que cuando comenzó el “impeachment”.

Debemos de recordar cual eran los argumentos presentados por los demócratas para realizar dicho juicio,  Trump era acusado por presionar a Ucrania para abrir una investigación de corrupción al ex vicepresidente Joe Biden, un contrincante demócrata a la candidatura electoral del presente año; la retención de ayuda militar a Ucrania a cambio de un anuncio público del presidente Volodymyr Zelensky sobre una investigación hacia Biden, además del trabajo de su hijo Hunter con una compañía de gas ucraniana y las teorías desacreditadas de Ucrania, y no Rusia, quienes supuestamente interfirieron en las elecciones norteamericanas del 2016.

Por lo mientras como es costumbre, el presidente norteamericano deja en ridículo a los demócratas principalmente a los iniciadores de dicho juicio: Jerry Nadler y Nancy Pelosi, además de los famosos tuits donde uno de ellos publicó que la cámara demócrata no dio abogados, ni testigos, pidiendo ellos al Senado la citación de los mismos, algo nunca requerido en un inicio, siendo la audiencia más injusta y corrupta de la historia del Congreso norteamericano.

En conclusión, de un intento de enjuiciamiento al mandatario de los Estados Unidos y de todo el show mediático, no queda más que esperar los siguientes movimientos de cada uno de los principales partidos en ese país por la carrera presidencial el cual se llevará a cabo el siguiente mes de noviembre. Pero queda claro una cosa, las posibilidades de triunfo del presidente Trump, por un segundo período, se deja ver, si algo ha caracterizado en estos últimos años en la historia de ese país es ver un personaje como Donald Trump, arrogante, grosero y sin supuesta perspectiva de llegar al máximo peldaño de esa nación ganándolo y aún más repitiendo a pesar de los embates de sus oponentes, algo nunca visto; rematando lo anterior con esto: “No hay opositor ni grande ni pequeño, todo puede pasar”.