Bernardo López

Se cumplió la fecha fatal, 1 de diciembre de 2020, para que el sistema de salud de México alcanzara los estándares de Dinamarca o Canadá, tal como lo dijo el Ganso, sin embargo esto se encuentra muy lejos de la realidad, pues la atención sanitaria en el país no ha cambiado y continúa con la misma tendencia neoliberal, pues, aunque se dice que es ‘gratuita’, la verdad es que las personas no reciben los medicamentos y no se les realizan los análisis, elementos que integran un buen sistema de salud.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), Dinamarca cuenta con una población aproximada de 6 millones de personas, existe un ingreso nacional bruto per cápita de 44 mil 460 dólares, la probabilidad de morir antes de alcanzar los cinco años (por mil nacidos vivos, 2018) es de 4%, el gasto total en salud por habitante es de 4 mil 782, y el gasto total en salud como porcentaje del PIB es de 10.8.

Ahora veamos a México, existe una población aproximada de 127 millones de personas, un dato que hace una gran diferencia, el ingreso nacional bruto per cápita es de 16 mil 110 dólares, la probabilidad de morir antes de alcanzar los cinco años es de 13, el gasto total en salud por habitante es de mil 122.

Estos datos son de 2016, sin embargo, si vemos los de 2019, año en que ya entró de lleno la administración del presidente Obrador, podemos observar que existe un incremento en los recursos destinados a la sanidad, aunque aún con esos incrementos no llegan a la inversión que se hace en Dinamarca, pues el gasto en salud como porcentaje del PIB en México apenas alcanza el 2.77 por ciento, cifra similar que en años anteriores.

El compromiso hecho por el Ganso se va a quedar como eso, simples palabras de un personaje que pudo haber mejorado sus perspectivas como país, o acaso ¿no hubiera sido mejor aceptar que no se puede alcanzar ese objetivo a eternizar la promesa con anunciar que se llegaría al nivel nórdico al final de su sexenio?

Van dos años y la excusa de los actos de gobiernos anteriores ya no sirve como justificación, toda la responsabilidad recae en la 4T. La atención sanitaria estilo Dinamarca, el crecimiento del país a 6 por ciento, el fin de la corrupción y la inseguridad son los fracasos de un presidente Obrador que no ha estado a la altura de las exigencias de los ciudadanos, eso sí, sabe tratarlos como delincuentes a los que hay que bolsear, porque cada peso que ganen los mexicanos de manera licita de todos modos se tiene que investigar.