El Cristo Redentor de Río de Janeiro lució este domingo un cubrebocas proyectado en su rostro para concienciar a la población de la importancia de su uso durante la pandemia de coronavirus, que continúa su expansión por Brasil.

El mayor símbolo turístico del país fue cerrado al público a mediados de marzo, pero desde entonces su imponente figura estilo Art Decó ha servido para exhibir mensajes de solidaridad destinados al personal sanitario y al resto de países golpeados por el COVID-19.

Esta vez el Cristo Redentor, situado en la cima del cerro de Corcovado, a 710 metros sobre el nivel del mar, “se puso” una mascarilla que tapó su boca y nariz, un gesto con el que recomendó su uso a fin de frenar los contagios de coronavirus.

Sobre su cuerpo de piedra proyectaron un corazón rojo cubierto igualmente con una máscara y debajo aparecía escrita la etiqueta “Máscara Salva”.

La iniciativa se enmarca dentro una campaña promovida por especialistas brasileños para combatir la pandemia y que entre sus principales mensajes destaca la “importancia de que todos se protejan al salir de casa” con el uso del cubrebocas.