Sergio Iván

Chucho Reyes ha logrado ofrecer su visión; una mirada auténtica: representa en el lienzo un universo profundo. “[…] la pintura hasta ahora el arte más sumiso a los modelos exteriores que la naturaleza y la realidad le han propuesto, es preciso añadir que, por ello, entre todas las artes la pintura ha sido la que menos ofrece para el conocimiento del mundo interior del hombre”. Revindica su obra al arte pictórico, crea imágenes nuevas por medio de la adquisición de una conciencia sobre los objetos.

Así un animal como el caballo deja de ser un miembro de los équidos y adquiere una nueva significación: ser una alegoría de la muerte, el desasosiego del artista con respecto a las formas naturales y perfectas, eso es el grabado de El caballo. Una metáfora de su mundo.

Los principales temas en las distintas piezas de Reyes son: las naturalezas muertas, el bestiario y las figuras apocalípticas. Sin embargo, todos ellos giran en torno al mito de la creación del mundo. Sus bestias son el retrato definitivo de la expresión visual; para que cualquier obra sea perdurable al paso del tiempo debe poder transgredir en el espectador contemporáneo y el legado de Reyes sigue despertando el asombro. Ya sea en 1962 cuando se realizó el montaje de su primera exposición individual en el Palacio de Bellas Artes.

El color de la expresión

El color es un carnaval para la imaginación en Reyes, los pigmentos promueven un cambio de estado en el espectador a partir del dolor que queda plasmado en el lienzo. Las líneas fuertes y gruesas contrastan con los fondos pastel, visualmente parece ser un exceso los tonos generales, pero existe un equilibrio en el conjunto de obra representada y su relleno.

No es casualidad que Juan O’Gorman imitarÁ su paleta de colores. Chucho Reyes desafía a aquellos que pensaban que solamente en la oscuridad los objetos tienden a ser ideales. Su particular visión del mundo que contrasta con lo anterior, brinda distintos matices, toma un objeto y lo lleva al punto de perder su sentido para poder comunicar su mensaje. El color es una fiesta donde el dolor y lo desigual sí existen.

El arte es un espacio gnóstico para el hombre, ahí todo puede ser y las posibilidades son infinitas mientras exista la vocación de un artista por crear. En suma, el legado de Chucho Reyes es el de un artista interesado por manifestar los puntos oscuros e imperfectos de su mundo interior, pero también, ni en su origen ni en su fin la obra de arte es un puro espíritu. Tampoco una mera proyección sentimental. Menos aún la simple presencia de la materia. No es nada de eso y, no obstante, es todo y más.