Yo señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo

Pascual Duarte

Sergio Iván

Ineludiblemente somos hijos de nuestro tiempo, el contexto histórico en el que se encuentra La Familia de Pascual Duarte es el de la guerra civil española y la llegada de la dictadura de Francisco Franco, que comenzó el 1 de abril de 1939 y concluyó el 20 de noviembre de 1975, con el deceso del tirano.

Por su parte Camilo José Cela vivió más allá del franquismo. Recibió el premio Príncipe de Asturias de las Letras (1987), el Nobel de Literatura (1989), y el Premio Cervantes (1995). Fue designado por el rey Juan Carlos I como senador en la Legislatura Constituyente y murió en Madrid a los 85 años en el 2002.

La obra de Cela se encuentra dentro de la generación del 36 o primera generación de la posguerra junto a diversos autores entre los que destacan los narradores: Carmen Laforet, Miguel Delibes y los poetas: Miguel Hernández, José María Fonollosa y Leopoldo Panero, entre otros. Influenciado por la Generación del 98 y no por el Modernismo de Rubén Darío. Pío Baroja fue un maestro para el joven Camilo; luego de concluir La Familia de Pascual Duarte le pidió que prologara el libro a lo que Pio respondió con la negativa. Cela lo recordó así. “A mí me llena de tranquilidad de conciencia el recordar a mi viejo maestro y amigo todos los años diciéndolo por escrito o medio callándomelo en la viva voz, pero no olvidándolo jamás”.

La principal característica de la generación del 36 que se encuentra en la primera novela de Cela es ofrecer una visión de la posguerra realista e inclusive amarga; fundando el tremendismo en la novela española. Llena sinsabores en la utilización del lenguaje que se aleja de todo romanticismo e idealismo, pero que por su precisión y concisión no es menos poético por ser cruzo.

El paisaje o telón es la España que se encaminaba a una dictadura, a propósito de esto comentó el profesor Soldevila “[…] Los dos grandes aldabonazos de la novela española de la posguerra, Pascual Duarte (1942) y Nada (1945), no son frutos adánicos y que tanto Cela como Laforet concuerdan en el crisol de un realismo existencial y social”.

El tema del libro sin ninguna duda es la violencia, que se manifiesta en las acciones de los personajes, tanto el Pascual Duarte narrador y el que lleva a cabo los acontecimientos, su familia y su entorno; en todo momento se encuentra la violencia latente a explotar o desencadenar otro suceso trágico.

El libro concluye con tres cartas que dan a entender cómo fueron los últimos momentos de vida de Pascual Duarte, sin embargo esta forma de llegar a un final abierto, permiten sopesar y que el lector pueda construir la muerte de P.D. Pascual Duarte y Cela nos demuestran que hasta en la oscuridad y en el rencor existe algo que vale la pena ser escrito.