Aleinad Mina

“Yo, la peor del mundo”, esta célebre sentencia que Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana selló en escrito en el Libro del convento de San Jerónimo, refleja el costo de la libertad de una mujer en la sociedad mexicana del siglo XVI. Sor Juana, una religiosa mexicana y ávida de conocimiento, desafió los cánones sociales en el contexto de un México colonizado por España. Además de ser una de las escritoras más importantes exponentes del Siglo de Oro español, es un icono en la historia de la liberación femenina. Su escritura va de la poesía al teatro, y también hizo filosofía. Veamos en qué sentido Juana Inés aporta una línea filosófica.

Su biografía es muy interesante, refleja el carácter desafiante de los preceptos sociales de su época, por ahora vamos a recordar sólo algunos datos relevantes que encarnan sus ideas. Juana de Asbaje nació el 12 de noviembre de 1648 en San Miguel de Nepantla, desde niña mostró una pasión por el conocimiento y la educación. A muy corta edad fue enviada la capital del país donde tuvo una relación íntima con la corte por ser una mujer con gran lucidez reflexiva, ideas revolucionarias y talento artístico. A pesar de que era muy apreciada por los virreyes y tenía varios mecenas, no pudo ingresar a la Universidad, pues en aquella época las mujeres no tenían derecho a estudiar. Se dice que de manera fallida se disfrazó de hombre para poder ingresar a la escuela, así que Juana Inés decidió ser monja del Convento de San Jerónimo como una forma de tener acceso a la cultura. Su obra rompió con todos los cánones de la literatura de la época, más aún de la literatura femenina, que era casi inexistente, por eso su conocimiento fue un acto transgresor.

El poema Primero sueño, publicado en 1692, es posiblemente una de las obras más notables y reconocidas de la poetisa. En este, Sor Juana relata el método filosófico para tener conocimiento del mundo. El tema central de esta reflexión se refiere a los límites de la razón, en el poema se menciona que el alma sueña con conocer, durante el proceso fracasa y, al despertar se da cuenta de que el conocimiento humano es un “sueño” vano e imposible. Aunque la forma literaria en que escribe alude a la poesía, hay que recordar que la filosofía también ha tomado a la poesía como medio de expresión y recurso metodológico y dado que el contenido responde al tema del conocimiento y el escepticismo que este puede acarrear, expone un problema epistémico.

La Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, escrita un año antes que Primer Sueño fue redactada como contestación a las recriminaciones del obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz, bajo el pseudónimo de Sor Filotea de la Cruz; con quien Sor Juana mantuvo una relación intelectual. El obispo expresó la admiración por su curiosidad de aprender, pero le reprochó que su talento intelectual no fuera aprovechado para la religión y la devoción de su fe: “lee menos y reza más”. Como defensa de legitimar su capacidad para escribir y de justificar su afición por el estudio de diversas ciencias. Sor Juana recuerda a mujeres con inclinaciones intelectuales que aportaron a la esfera intelectual y mística, y denuncia que fueron consideradas como un peligro para la autoridad. Sor Juana se asume como una defensora del intelecto y del estudio capaz de enfrentar la crítica social, pues, aunque su pasión por el conocimiento es de gran dolor para ella, no rechaza su vicio por las letras y se rehúsa a ser silenciada. Sor Juana encarna la apuesta por el saber y la libertad que conlleva cuestionar ciertas normas sociales que esclavizan los derechos de la humanidad, de modo que sus ideas y acciones tocan la esfera política.