Teófilo Benítez Granados

Rector del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas (CESCIJUC).

Uno de cada tres puestos de trabajo desaparecerá en la próxima década por los cambios tecnológicos. Esto afectará a casi la mitad de todos los puestos de trabajo poco calificados y a un tercio de los empleos semi-calificados.

Mejorar la cualificación de 1,37 millones de los puestos laborales que están amenazados actualmente, sólo en Estados Unidos costará 34.000 millones de dólares. Es decir, 24.800 dólares por persona. Sin embargo, el costo de la inacción será peor.

Esto porque actualmente, en muchas economías, no es posible contratar suficientes personas cualificadas para cubrir los puestos de trabajo disponibles. De manera simultánea, la sociedad no puede permitir que la brecha digital entre ricos y pobres se amplíe aún más. No sólo eso: la gente también adoptará la tecnología para tomar mejores decisiones.

La fracturación social es exacerbada por los medios digitales y muchos cuestionan ya la credibilidad de la información. Asimismo, las presiones del cambio climático y los avances en tecnología energética y movilidad requerirán nuevos enfoques para la sostenibilidad ambiental. El creciente uso de dispositivos de vigilancia obliga a reconsiderar la ética y los sistemas de gobierno mientras los avances en ingeniería genética e inteligencia artificial plantean ya preguntas sobre la naturaleza del ser humano.

Ante los crecientes desafíos, la única opción es mejorar la cualificación. Es decir, ayudar a los miembros de la fuerza de trabajo existente, que actualmente están excluidos de ella, a los que comienzan su vida laboral y a los de la próxima generación a adquirir los conocimientos y las habilidades que necesitan en la era digital.

La mayoría de los líderes están de acuerdo en que la era digital traerá beneficios, pero temen que ni ellos ni su gente estén listos. Reitero: necesitamos mejorar la cualificación. Es decir, dar a las personas la oportunidad de obtener conocimiento, herramientas y habilidades para usar y comprender las tecnologías avanzadas en el lugar de trabajo y la vida diaria.

Así, no todo el mundo tiene que aprender a codificar, pero muchas personas necesitan entender y administrar la inteligencia artificial, el análisis de datos, los vehículos autónomos y otras tecnologías que ni siquiera se pueden predecir y que se crearán en el futuro.

La digitalización no es simplemente enseñar a la gente a usar un nuevo dispositivo. Implica aprender a pensar, actuar y prosperar en un mundo digital de una manera que sea sostenible en el tiempo.

Cada nación necesitará su propio enfoque, y cada uno tendrá que considerar la demografía de sus ciudadanos, su nivel de madurez tecnológica y la composición de su economía para desarrollar sus propias soluciones digitales. Un territorio con una economía desarrollada, una población envejecida y un sector de servicios fuerte tendrá prioridades diferentes a las de una región con una economía en desarrollo, en su mayoría rural y una población en la que la mayoría de las personas son menores de 30 años.

En este momento, conviene que apoyamos y fomentamos un enfoque de innovación dirigido por los empleados, ya que es más eficaz permitir que las personas elijan lo que quieren aprender y animar a las personas a utilizar sus nuevas habilidades para mejorar su trabajo.

El cambio tecnológico marca el momento de construir un movimiento en el que empresas y comunidades de todo el mundo se unan para crear la próxima ola de capacidad humana.