Teófilo Benítez Granados

Rector del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas (CESCIJUC)

En México el 37% de los profesionistas se dedican a trabajos que no corresponden con lo que estudiaron y la cifra ascenderá aún más tras la pandemia del Covid-19.

Actualmente, existe una falta de empleo para los egresados de más de 41 licenciaturas ya que una de cada tres carreras está saturada.

Las carreras con mayor demanda en las universidades en las que se concentra más del 40% de la matrícula son Contaduría, Administración, Derecho, Comunicación, Ciencias Políticas, Educación y Pedagogía, Psicología, Turismo, Diseño y Medicina.

Hasta hace cinco años, las carreras mejor pagadas en nuestro país eran encabezadas por los pilotos aviadores y navales, seguidos por los egresados de Ingeniería aeronáutica y ciencias de la salud. En el extremo opuesto aparecen las carreras donde los niveles de ingresos son menores al promedio mensual de los profesionistas ocupados como Ciencias Sociales, Ciencias Biológicas, Artes, Educación y Humanidades.

Por otra parte, las carreras más demandadas por las empresas en México son Administración de Empresas, Contaduría, Ingeniería Industrial, Mercadotecnia, Actuaría, Economía, Relaciones Internacionales, Ingeniería en Sistemas.

Las diez áreas más demandadas, productivas, con mejores sueldos en nuestro país son los siguientes: Actuaría, Área Comercial, Envasado, Economía, Suministros, Inversiones, Prevención de riesgos, Finanzas, Informática, Derecho Administrativo.

Fácilmente se deduce que una carrera con un alto número de egresados y que rebasa la demanda laboral se traduce en bajos sueldos. Por otro lado, una carrera muy solicitada en el mercado laboral genera altas posibilidades de colocación y un sueldo alto. Es la aplicación de la ley de la oferta y la demanda.

Con las actuales tasas de desempleo la competencia en el mercado laboral es intensa y es necesaria una mayor preparación y especialización de los estudiantes. Especialmente en México, es necesario considerar que está orientada al mercado de servicios y a la exportación.

Otros segmentos de rápido crecimiento antes de la pandemia del Covid-19, hacia donde se debería orientar la formación educativa eran el sector de bienestar, redes sociales, gastronomía y turismo. Aunque paulatinamente los estudiantes de México abandonan el nicho de las diez profesiones más demandadas, este cambio es lento. Se esperaba que en 2015 sólo 40%  de la matricula estudiara alguna de las diez carreras. Es posible que la pandemia acelere este proceso.

Aunado al problema de la matrícula y de descompensación de los perfiles de los egresados con respecto a lo que demanda el sector empresarial, está la deficiencia en la formación escolar. En general las empresas contratan solamente a 20 de cada 100 graduados de ingeniería, a 24 de cada 100 de contabilidad y finanzas aun cuando tuvieran vacantes disponibles para todos. Es decir, los expertos consideran que sólo uno de cada cinco egresados de ingeniería y uno de cada cuatro de contabilidad y finanzas tienen la formación adecuada para ser contratados. Algo más: las empresas trasnacionales gastan más en los procesos de reclutamiento y selección en nuestro país respecto a otras naciones en desarrollo.

Ante la deficiente formación profesional en México, no sorprende que en una encuesta reciente la mayoría de los profesionistas en México se declaren preocupados por la calidad de la educación que reciben de sus estudios universitarios y de posgrado.