Víctor Hugo Islas Suárez

La verdad ya no sé si el encierro terminara en algún momento de este año, platicando con un amigo comentábamos que el verdadero semáforo verde será cuando tengamos una vacuna ya aplicada en por lo menos el 50% de la población, mientras que esto sucede y se cumplen 6 meses de teletrabajo he notado que cada vez más y más personas viven esclavizadas por la tecnología, y no hablo de la necesidad inminente de estar conectados en conferencias, juntas y capacitación hablo de los gadgets y teléfonos inteligentes, ahora diré el porqué de esto;  El lunes, un compañero comentó haber “quemado” 500 calorías en una máquina elíptica, otro mencionó haber corrido seis kilómetros desde el App de su celular, el miércoles, un tercero compartió que su reloj inteligente le informó de que su ritmo cardiaco fue alto toda la tarde mientras atendía a un cliente, podómetros, contadores de kilocalorías, medidores del ritmo cardiaco y GPS son nuestros compañeros diarios; creemos que mejoramos con toda esta información, pero realmente nos esclaviza.

Siempre he pensado que los mejores momentos vividos son aquellos en los que no sabemos la hora que es, ni falta que nos hace, el estúpido reloj “inteligente” que me regalaron permanece guardado en un cajón, posiblemente ya sin pila y estropeado, pero continuará allí mucho tiempo, prefiero usar mi inteligencia a la de una máquina, y que quede claro que soy “tecnólogo” y que programo en varios lenguajes, opero y construyo inteligencia artificial.

Y no hablemos de las redes sociales, que en esta pandemia han alcanzado niveles jamás pensados, Facebook, Twitter, Instagram, y hasta LinkedIn que se comporta cada día más cómo Facebook, la publicidad invade y nos hacen esperar 10 segundos (por lo menos) para poder continuar viendo un video, y no olvidemos que la pandemia vio nacer Tik Tok,  el tiempo que se le dedica a las Apps, que ya nos dicen que hagamos esto o hagamos lo otro se expande a pasitos, pero puede llegar a cubrir grandes periodos del día a día.

¿Cuánto tiempo le hemos dedicado a la lectura en esto tiempos? ¿Qué habilidades desarrollamos durante el encierro? ¿Qué nuevo platillo practicamos? ¿Qué amistades recuperamos? Ah, pero eso sí, cada vez “vemos más cercano el fin del encierro” y seguimos atendiendo a los gadgets que con sus notificaciones nos hacen atender dos cosas al mismo tiempo, ¿De verdad necesitan ver en el reloj la notificación que de todas formas van a ver en la pantalla del celular? ¿Qué ganamos por ver el video “del momento”? Buenos posiblemente un instante de distracción, los únicos que ganan son las empresas que por medio de la publicidad (que no es lo mismo que mercadotecnia) logran ingresos con la firme promesa (de polvo) a sus anunciantes que el visualizador le comprara los productos y sus ganancias se dispararán de manera astronómica.

Al fin de cuentas, cada quien decide, si a uno le gusta estar esclavo de la tecnología solo porque está de moda, o porque traer el reloj inteligente llena algún vacío, pues mire usted, cada quien su vida.