Enfoque de China: Combate de China contra COVID-19 tiene al pueblo como prioridad

Desde el inicio del brote de COVID-19, China ha librado en todo el país una “guerra del pueblo” contra el virus.

Bajo el fuerte liderazgo del Comité Central del Partido Comunista de China con el camarada Xi Jinping como núcleo, el país ha puesto la vida y la salud de la población primero, demostrando plenamente su filosofía centrada en las personas.

Guerra sin cuartel

La epidemia de COVID-19 es la emergencia de salud pública de propagación más rápida, extensa y desafiante que el país ha enfrentado desde la fundación de la República Popular China.

El cierre del tránsito saliente desde Wuhan, la ciudad devastada por el virus en la provincia central de Hubei, el 23 de enero, fue un paso crucial para detener la propagación del virus.

El “cierre” de Wuhan, con una población superior a 10 millones de habitantes, junto con medidas de respuesta de emergencia en otros lugares, ayudaron a evitar unas 700.000 infecciones en China, según el análisis realizado por 15 institutos de investigación líderes a nivel mundial.

El envío de suministros y equipos médicos a Hubei comenzó pronto.

Un total de 346 equipos médicos formados por 42.600 profesionales médicos fueron enviados a Hubei, incluidos grupos dirigidos por los 10 mejores académicos de China y casi una décima parte de los mejores doctores y enfermeros de cuidados intensivos del país.

Los mejores recursos médicos del país se congregaron para salvar vidas. Las facturas por atención médica de los pacientes hospitalizados con COVID-19 estuvieron cubiertas por el seguro médico y los fondos fiscales.

“El concepto colectivista de los derechos humanos, arraigado en la cultura tradicional china, es una razón importante en la efectividad de las medidas de prevención y control de la epidemia”, afirmó Liu Huawen, director ejecutivo del instituto de estudios de derechos humanos de la Academia China de Ciencias Sociales.

Fu Zitang, presidente de la Southwest University of Political Science and Law, subrayó que China ha puesto la vida por encima de todo en el combate y ha tomado medidas extraordinarias, asegurando importantes logros estratégicos a la hora de contener la epidemia.

“La guerra sin cuartel contra COVID-19 protege los derechos humanos”, señaló Fu, también vicepresidente de la Sociedad para Estudios de Derechos Humanos de China.

Asegurar el derecho de las personas al desarrollo

Mientras contiene la pandemia, China ha tomado medidas para restablecer la normalidad en la vida cotidiana, ya que garantizar el empleo, la vida y la educación de las personas es clave para salvaguardar su derecho al desarrollo.

Las empresas fueron exentas de contribuciones a la seguridad social por un total de más de 340.000 millones de yuanes (48.600 millones de dólares) entre febrero y abril. Se otorgaron subsidios de 46.500 millones de yuanes a 3,45 millones de empresas para ayudarlas a superar las dificultades y reducir los despidos.

China combate el virus como lo hace en su lucha contra la pobreza. Eliminar la pobreza absoluta es un aspecto importante de la promoción de los derechos humanos.

China tiene como objetivo en 2020 sacar a todos los residentes rurales que viven por debajo de la línea de pobreza actual de esa situación desfavorable. La lucha contra la pobreza está avanzando con un progreso concreto en todo el país.

Se espera que China alcance una década antes de lo previsto el objetivo de la reducción de la pobreza establecido por las Naciones Unidas en su Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenido.

En materia de educación, el Gobierno ha pedido a las escuelas que ofrezcan cursos en línea durante la epidemia y ha ofrecido ayuda a los estudiantes necesitados para asegurar que nadie se quede atrás.

Derechos protegidos

Durante la lucha contra la pandemia de COVID-19, China ha garantizado la igualdad de derechos de las personas con discapacidad.

La Comisión Nacional de Salud de China ha ayudado a las personas discapacitadas a obtener más información y mejores servicios.

Se concedieron subvenciones y se promulgaron políticas de apoyo destinadas a las personas con dificultades financieras.

Está garantizado el derecho de supervisión del pueblo, dado que el Gobierno ha lanzado una plataforma en línea con el objetivo de recoger quejas sobre los problemas que surgen en los esfuerzos locales de control epidémico.

A partir de finales de enero, el mecanismo conjunto de prevención y control del Consejo de Estado contra COVID-19 ha celebrado periódicamente conferencias de prensa para mantener al público bien informado sobre cuestiones como el tratamiento de los pacientes, la asignación de suministros, y la reanudación del trabajo y la producción, así como sobre la reapertura de las escuelas.

Cooperación internacional mejorada                

En junio, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas adoptó nuevamente una resolución que China presentó sobre la cooperación en materia de derechos humanos.

La resolución pide que se fomente un nuevo tipo de relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, la equidad, la justicia y la cooperación mutuamente beneficiosa, así como la construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad. Se insta a todos los países a que emprendan un diálogo y una cooperación auténtica en el ámbito de los derechos humanos, y compartan prácticas y experiencias valiosas en la promoción y protección de los derechos humanos.

A medida que la pandemia de COVID-19 golpeaba al mundo, cada vez más países han llegado a reconocer la importancia de permanecer unidos incondicionalmente, proceso en el cual China ha constituido un buen ejemplo.

China reportó rápidamente a la Organización Mundial de la Salud la información de COVID-19, publicó la secuencia del genoma lo antes posible, y llevó adelante de manera oportuna la cooperación internacional entre expertos en prevención y control de epidemias.

China ganó un tiempo precioso para el resto del mundo, desempeñando su papel como un país grande.

Más de 170 países y más de 40 organizaciones internacionales y regionales expresaron solidaridad y apoyo a China.

Adhiriendo a la visión de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad y al espíritu del humanitarismo internacional, China ha luchado hombro con hombro junto al resto del mundo.

A finales de mayo, China había compartido sus respuestas en materia de diagnóstico, tratamiento, prevención y control con 180 países y más de 10 organizaciones internacionales y regionales. Además, había enviado equipos médicos a países necesitados y había proporcionado ayuda de emergencia a casi 150 países y cuatro organizaciones internacionales.

China, como un país grande y responsable, seguirá comprometida con la salvaguardia de los derechos de su pueblo y promoviendo de forma continua el sano desarrollo de la causa internacional de los derechos humanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *