Salvador Estrada

Las escaleras del Metro corren peligro, pese a que corren de arriba abajo, debido a que en esta ciudad hay miles de diabéticos que no pueden aguantar “sus necesidades” y casi hay un millón de enfermos.

En efecto, sorprende que la información difundida en algunos medios impresos, se diga que “ por una meada” se atoró la escalera del Metro, bueno, fueron muchas las que dejaron de funcionar debido a los orines  que dejaron escapar los diabéticos porque ya no aguantaban y “se hacían de la chis”, y que en lenguaje médico sería “micción”…

Los diabéticos tienen como factor común que constantemente les dan ganas de orinar y con frecuencia buscan “tirar el líquido”  con la idea de que nadie los observa. Y si están acompañados, piden ¡échame aguas¡

Pero como en el Sistema de Transporte Colectivo no hay sanitarios, en dos o tres estaciones los han instalado, los pasajeros enfermos de ese mal corren para “descargar” y “como ya no pueden más” mientras suben en las escaleras automáticas discretamente “sacan al “pájaro de ¡¡la paz” y  ¡chis, zaz, pax, chun, chan!! Es el sonido del  chorro al caer y penetrar en el mecanismo de las escaleras.

Pero, ¿qué cree? ¡son muchos los “meones”! Y con tanta agua amarilla que cae en la maquinaria, ésta se oxida, se atora y ¡zaz! Ya no funciona.

Sin embargo, no son sólo “los meones”  son los causantes de que ya no corran los peldaños eléctricos. ¡Son los años de servicio! Algunas escaleras tienen de 20 hasta 38 años de estar moviéndose día y noche.

Las estaciones que tienen problema con las escaleras eléctricas son las líneas, 4,3- y 7, quizá las líneas que tienen mayor número de usuarios sobre todo en “las horas pico” de las 6.30 a las 8.30 de la mañana y de las seis de la tarde a las nueve de la noche.

El subgerente de Instalaciones Mecánicas y Vías del Metro, Fermín Rafael Ramírez Alonso, dio a conocer que en donde más se presentan  estos daños son en las estaciones Tacubaya y Chabacano, quien preocupado por ese mal servicio hizo un  llamado a “todos los meones” para que no se “hagan de las aguas” en las escaleras ni en las instalaciones del Metro.

Claro que no le harán caso, porque puede más la necesidad que un llamado  “a las buenas costumbres” Y, como necesitan defender “su derecho a mear” tendrán que hacer una marcha-mitin en el Zócalo con sus pancartas y mantas y cartones pintarrajeados con su leyenda ¡Únanse miones  para no hacerse en los pantalones!

Bueno, no les harán mucho caso, pero si en las afueras del Palacio del Ayuntamiento, a un ladito del Zócalo, les “dan las ganas” van a tener que orinar en la calle  como si fuera su firma. ¡Qué vergüenza Dios mío!

Después de esa marcha- mitin los diabéticos “meones” tendrán que exigir que se construyan baños en  las estaciones del Metro y ni lo hicieran así, van a tener que pedir su mensualidad para “comprar pañales o calzones para meones” Y aquí le paro porque “voy a echar una firma”…

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