Marta Obeso

Las malas palabras de esta semana tienen que ver con el NEPOTISMO: ese favoritismo con el que se beneficia a un familiar o amigo para que ostente un cargo, pese a no contar con los méritos suficientes para desempeñarse en el mismo.

También llamado AMIGUISMO y considerado como sinónimo de CORRUPCIÓN, el nepotismo es tan antiguo como la humanidad. Una práctica que VIOLA derechos humanos como la equidad y que se registra tanto en el ámbito empresarial, público y social; cada vez, con mayor CINISMO Y frecuencia, y que avanza TRANSGREDIENDO a principios de legalidad, honradez, parcialidad e igualdad de oportunidades.

Un hermano, un compadre, un sobrino y hasta la novia, se van sumando uno a uno ocupando las principales posiciones dentro de esa estructura que encabeza quien se ostenta, tal cual “monarca”, gestando una lealtad mal entendida que se propaga como CÁNCER, provocando un ABUSO del PODER, regularmente acompañado de ESCÁNDALO, tras escándalo.

En una corporación el presidente de la mesa directiva ha colocado en una vicepresidencia a su compadre y en otra vicepresidencia a su novia. Lo que en un inicio pretendía ser una administración en la que las personas de confianza habrían de permear los logros hacia todos los integrantes de la asociación, en el corto plazo la PARCIALIDAD en la distribución de los beneficios comenzó a generar gran FRICCIÓN Y RESENTIMIENTO.

El nepotismo no sólo se da en las estructuras de gobierno, lo tenemos presente en todos los sectores de nuestra sociedad, afectando la moral colectiva de quienes perciben el potencial TÓXICO en esta práctica INJUSTA y PANDÉMICA, incentivada por entes OBSESIVOS en alimentar sus FANTASÍAS de éxito con el elixir emanado del SÉQUITO que le acuerpa durante su mandato.

Quienes se rodean de familiares y amigos para sobrevalorar su capacidad personal y profesional, son los seres más corruptos que podemos encontrar en una sociedad. Con aparente INGENUIDAD, argumentan la necesidad de valerse del COMPADRAZGO para alcanzar sus metas, dando inicio a una secuencia de acciones que, de manera EGOÍSTA, alejan de los beneficios del PODER, a personas mucho más capacitadas para determinada responsabilidad.

El ver cómo una relación afectiva genera el beneficio de una oportunidad profesional o laboral a alguien que CARECE del mérito suficiente, resulta OFENSIVO para el espectador; no obstante, siempre será mucho más DENIGRANTE para el ADULADOR, quien en su afán de perpetuar la dinastía a la que se le ha sumado, logra convertirse en una verdadera LACRA capaz de hacer lo que sea para obtener el mayor beneficio, haciendo el menor esfuerzo.

Un legado ILEGÍTIMO, INMORAL y poco meritorio, es el resultado seguro del nepotismo. Este REPUGNATE acto de corrupción ofrece un DAÑO vitalicio en cualquier estructura en la que se registre; es por ello que es importante fortalecer un enfoque meritocrático en la designación de responsabilidades y señalar el daño que se deriva de permitir a directivos otorgar nombramientos a familiares y amigos, en puestos “clave”.

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