Teófilo Benítez Granados

Rector del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas (CESCIJUC).

México es el país que menos invierte en Investigación y Desarrollo. Paradójicamente, se trata de un factor esencial para generar un diagnóstico y desarrollar soluciones en diversas modalidades.

La investigación, realizada con todo rigor metodológico, propone y transforma la realidad social. Es fundamental en el desarrollo de un país, máxime durante épocas recesivas como la actual, donde deben generarse múltiples actuaciones para lograr la continuidad de las empresas.

Sin embargo, no aparece como prioritaria en las acciones gubernamentales. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), reveló que nuestro país invierte en investigación y desarrollo entre 0.47 y 1% del Producto Interno Bruto (PIB), cifra que contrasta con el 3.96% de Finlandia, 3.44% de Japón y 2.79% de Estados Unidos.

Otros países que gastan considerables recursos en investigación son Israel, Suecia y Corea del Sur, que canalizan entre 4% y 5% de su PIB.

En México, la mayor parte de la investigación se realiza por las universidades, primordialmente las instituciones de educación superior auspiciadas por el Estado y sólo algunas de carácter particular. Un problema subyacente es el que deviene del surgimiento masivo de universidades particulares, que rehúyen la investigación porque no poseen institutos especializaos para ello, entre otros factores.

Un área donde se detecta la exigua investigación es en ciencia y tecnología. Sólo 7.6% de las patentes gestionadas en nuestro país las solicitan los mexicanos. En Estados Unidos, la proporción de connacionales que solicitan patentes es del 50%.

La baja inversión en investigación es un problema viejo. Simplemente, en noviembre de 2012 la OCDE destacó que México era el país que menos invertía en educación y recomendó a México hacer un esfuerzo por mejorar la gobernabilidad del sistema de innovación. Propuso entonces mejorar la coordinación entre las secretarías de Estado y las agencias responsables de la elaboración y aplicación de las políticas educativas y de investigación.

La investigación ahora, aún es asignatura pendiente. En el Plan Nacional de Desarrollo se estima que en educación superior no existen evaluaciones sistemáticas para medir los logros académicos de los estudiantes. Sin embargo, se calcula que la eficiencia terminal en educación superior oscila entre 53% y 63% según el tipo de programa, y puede llegar hasta el 87% en los programas de investigación avanzados.

Sin embargo, la investigación aún no es prioritaria en los programas gubernamentales tanto a niveles locales como estatales y federales. Más aún: es escaza la información oficial sobre los investigadores mexicanos y esto impide la percepción del problema.

En el desarrollo y transformación social es indispensable aposar por la investigación que permitan generar más ideas y soluciones a problemas comunes como la urgente digitalización económica, incorporación de Inteligencia Artificial a procesos de logística y Manufactura, Aprendizaje Acelerado en acciones y decisiones empresariales e, incluso, Big Data para el conocimiento de nuevos patrones de consumo pandémicos.