Una crisis incide en la manera en que tomamos decisiones y muchas veces genera acciones erradas que pueden comprometer los resultados empresariales. En diferentes crisis económico-financiera, de grandes cambios e incertidumbres y en tiempos de pandemia como la del corona virus,  los errores más comunes de los líderes empresariales son recurrentes.

Sharahí Zamundio, investigadora de Liderazgo y Directora de Licuadora, firma de soluciones integrales de comunicación, dice que los ocho males recurrentes en tiempos de pandemia son éstos:.

  1. Negar la realidad. Si existe una crisis o cambio drástico, pero aún no se sienten sus efectos, eso no significa que no se vayan a tener. Vacuna: Debe estarse preparado y consciente de la susceptibilidad del negocio, de esta forma se podrán enfrentar mejor las dificultades aun cuando no vayan a afectar de manera directa. Es conveniente analizar si la competencia, clientes o proveedores ya sufren de los problemas de la crisis. Esto es un buen punto de partida para dimensionar el problema y plantear soluciones.
  2. Desestimar indicadores externos. Conviene seguir muy de cerca todos los indicadores macroeconómicos que pudieran afectar el negocio. En estos tiempos globalizados un país en crisis puede “sacudir” a un continente y afectar el negocio que se encuentra en otro punto geográfico distante. Vacuna: conviene estar alerta de las tendencias del mercado, la introducción de nuevos productos y los nuevos hábitos de consumo. Analizar si los productos y servicios que se ofrecen son vigentes o agregan valor a los clientes. Esa reflexión es crucial.
  3. Falta de atención a indicadores internos. En ocasiones los principales problemas provienen del interior del negocio. Vacuna: Es conveniente observar si el ritmo de las ventas es el esperado, si aumentaron las cuentas por cobrar, existe un lento movimiento de inventarios, la liquidez es baja o el margen de utilidad desciende. Si se descuidan estos indicadores la empresa podría enfrentar problemas de liquidez y posiblemente de negocio en marcha.
  4. Delegar decisiones vitales. En momentos difíciles habrá decisiones que no se deben delegar, pues requerirán de un mayor grado de reflexión, pero sobre todo de atención personal e inclusive de incorporar asesores especializados. Vacuna: No postergar decisiones ni delegarlas. No asumir que todo se resolverá por inercia.
  5. Falta de comunicación. Es importante mantener los canales de comunicación con empleados, clientes, proveedores, bancos, accionistas y asesores. Esto permite enfrentar los problemas de manera conjunta. Vacuna: Establecer políticas de puertas abiertas. Incrementar canales de comunicación efectiva, dar cabida a los avances tecnológicos para mantener comunicación en tiempo real con todos los colaboradores, accionistas, asesores y públicos en general.
  6. Desconocer situaciones alternativas. Rehusarse a innovar o a cambiar modelos de producción, logística y mercadotecnia es un error común. Vacuna: Deben contemplarse los distintos escenarios a los que podrá enfrentarse el negocio durante y después de las dificultades económicas o cambios, aún cuando no se tenga una crisis. Así, en base al número de escenarios, deberán plantearse diferentes formas de actuar y enfrentar cada situación.
  7. Falta de cautela. En momentos críticos los líderes empresariales tienden a actuar más impulsiva que reflexivamente. Vacuna: Actuar con precaución, evitar las decisiones desesperadas, pero tomar determinaciones oportunas. No caer en los extremos, es decir, evaluar los riesgos y tomar decisiones en función de ellos.
  8. Hacer recortes de personal, inversiones y gastos. Generalmente en tiempos difíciles, se toma las decisiones de recortar el personal, inversiones y gastos, principalmente los de publicidad, ventas, marketing, asesoría y capacitación. Esto sin ningún análisis previo y sin considerar que en muchas ocasiones son los generadores de los ingresos que a su vez generan las utilidades de las empresas. Vacuna: Asumir que las reestructuraciones no deben basarse en el hacer más con menos, sino en incrementar la productividad con el objetivo de satisfacer nuevas necesidades y expectativas de los mercados objetivos.

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