Cada espacio arquitectónico, todo espacio habitable,

parte de una premisa: que el edificio se encuentre en un camino

Jacques Derrida.

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector gracias por su tiempo. La 4T enfrenta por primera ocasión un reto verdaderamente grande, grave y eso nos va a decir de que esta hecho el presidente de la República, todo se alineo, no solamente los problemas internos del país, sino los externos que ponen en jaque a su administración, esto podría significar el principio del fin y que conste que no me refiero a que se vaya de la presidencia, sino a que no concrete absolutamente nada.

Ya se lo dijo Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y también Porfirio Muñoz Ledo, el sexenio de López Obrador corre el riesgo de ser uno más de los sexenios perdidos, muchas expectativas y puede ser una gran desilusión como la foxista. Créame estimado lector que bajo ninguna circunstancia puede alegrarnos esta tormenta perfecta en la que nos hemos metido, por más fobia que se le tenga al tabasqueño, aquí aplica una máxima: “si le va mal al presidente, nos va mal a todos” y en este marco el riesgo en el sector económico es grande, no se diga en lo social y en la salud.

El mensaje que manda López Obrador, es de minimizar la crisis, sigue empecinado con su narrativa de culpar al pasado, a los fifís y conservadores, aunque curiosamente las finanzas públicas sanas no fueron creadas por él -obviamente Peña y sus secuaces se sirvieron con la cuchara de la corrupción-, pero dejaron herramientas que permiten amortiguar el golpe como el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios, una línea de crédito contingente con el FMI, reservas internacionales, seguro y bono catastróficos, coberturas cambiarias y petroleras.  

Es un hecho, aunque reniegue López Obrador, sigue el mismo camino de los anteriores, esos de los que reniega todos los días como los conservadores y no puede romper ni desmarcarse de los neoliberales. Eso sí, parece que López está más preocupado por su rifa que por otra cosa, si es estrategia para no alarmar puede entenderse, pero si ya vio la crisis y hace oídos sordos es un verdadero peligro.

Veremos cómo responde López Obrador y la 4T en las próximas semanas frente a la caída de las bolsas, la depreciación de la moneda mexicana y del precio del barril de petróleo, enfrentaremos -según los modelos matemáticos- al COVID-2019 a finales de este mes, y no quiero imaginar el desastre que sería paralizar al país como ya le ha sucedido a Italia, España, Estados Unidos o China.

Si el presidente sigue con su necedad de no escuchar, el golpe para México y su proyecto va a ser brutal. Ya no divida presidente, estamos parados en la delgada línea de una crisis, usted decide como la vamos a enfrentar y nadie en sus cabales se puede alegrar.

Entre Palabras

Por un accidente en el Metro se fue del cargo de director Joel Ortega en el sexenio pasado. En el actual Congreso de la Ciudad de México ya se aprestan a pedir la cabeza de Florencia Serranía. La ineptitud y la presión es mucha para la jefa de gobierno ¿Se las concederá Claudia Sheinbaum?

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Muchas gracias y hasta la próxima.