Quien ha visto la esperanza, no la olvida.

La busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres.

Octavio Paz

 Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector muchas gracias por su tiempo. En plena pandemia por el Covid-19, las empresas han comenzado a cerrar y a despedir a sus trabajadores, algunas porque verdaderamente no podrán soportar la crisis que viene y otras porque es el pretexto perfecto para eliminar compromisos laborales, antigüedad, vacaciones, aguinaldos y utilidades, ignorando el llamado del presidente y de la secretaria del Trabajo para ser solidarios en tiempos difíciles.

La autoridad laboral y el Gobierno de la República no han sido claros en cuáles y cómo serán esos apoyos que a regañadientes han mencionado, ni siquiera se han hecho llamados firmes para que los empresarios se solidaricen, esto se da en un marco de confrontación que ha tenido López Obrador con ellos. Eso sí, el pagar los impuestos deberá ser puntual -porque es una obligación, pero las circunstancias no son normales-, aunque solo han pedido que se les dé una prórroga para pagar.

Las protestas comienzan a surgir, trabajadores de la Ciudad de México hacen bloqueos para que la autoridad se entere de los abusos, inclusive arriesgando la salud en tiempo de contingencia sanitaria, pues saben que se quedarán sin ingresos para ellos y sus familias, sin liquidación, sin seguridad social para los próximos meses.

Diversas cámaras empresariales han advertido al presidente de la República, que están en riesgo 18 millones de empleos por esta contingencia sanitaria, y si primero salvar la vida, pero después esta deberá continuar y muchos habrán perdido todo. Por ello el llamado debe ser tomado de manera seria, porque hay que sumar la devaluación de la moneda, la caída en los precios del petróleo que le pegan de frente a la economía petrolizada de México.

Que conste que no soy partidario de los rescates como en el pasado. Pero si se debe de realizar una estrategia integral para apoyar a quienes dan empleos, y una más de las obligaciones del gobierno, más que dar empleo y programas clientelares, es generar las condiciones de confianza para que las inversiones lleguen y producir esos empleos que tanto se necesitan.

Ante el deterioro de las condiciones financieras, podríamos resentir este año una fuerte recesión de la economía, un incremento de deuda neta de hasta 45.5 por ciento, como lo advirtió Félix Boni, director general de Análisis de la calificadora HR Ratings. Mientras que López “tiene otros datos” y descalifica los pronósticos de sus funcionarios y espero que el presidente tenga razón.

La tregua no solo debe ser de palabra señor presidente, ni de silencio, aunque el rencor está ahí latente. Si las empresas cierran, si se pierden los empleos, la federación pierde recaudación para sus programas sociales y obras sexenales.

¿De dónde va a salir el dinero?

Mientras tanto a los patrones que abusen hay que denunciarlos, ser solidarios con quien más lo necesita, más podríamos ser nosotros.

Entre Palabras

No olvidemos otros problemas. Con 2 mil 585 homicidios dolosos, marzo se convirtió en el mes más violento en la historia de México. ¿Y… los abrazos?

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Muchas gracias y hasta la próxima.