En el corazón tenía la espina de una pasión.

Logré arrancármela un día: ya no siento el corazón

Antonio Machado

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. La estrategia del presidente López Obrador le sigue dando resultado, dividir, dividir y dividir, no solamente a la sociedad que está polarizada desde el 2006, sino a lo que queda de los partidos políticos. El tabasqueño ya le hizo el trabajo sucio a los de Morena y de paso al PAN, que al mismo tiempo acusan una severa división interna, sobre todo cuando se trata de repartirse las candidaturas que se agudiza ante la ausencia de una cabeza fuerte y respetable que ponga orden en esa canibalesca lucha.

El viernes de la semana pasada, el INE le negó el registro al partido de Felipe Calderón y Margarita Zavala, inmediatamente reaccionaron y le metieron presión al asunto, argumentando veladamente la injerencia del presidente López. Al día siguiente, el macuspano no aguantó, le brotó el odio que le tiene al michoacano y se burló en un video que circuló en sus redes. Este comportamiento reforzó la sospecha de una posible manipulación o presiones desde Palacio Nacional. Flaco favor para nuestra democracia que por cierto nos sale muy cara.

La primera semana de octubre, los Calderón se mantendrán expectantes, pues la Sala Superior del Tribunal Electoral de la Federación podría definir el futuro de México Libre. El problema al que se van a enfrentar en el tribunal es predominio del cabildeo del PRI y PAN, quienes pueden operar a favor del tabasqueño y sepultar la posibilidad de que México Libre se convierta en partido político para que compita el siguiente año. 

Así que el argumento central de México Libre que presentará ante el Trife será el de demostrar la procedencia de los poco más de 1.7 millones de pesos que el INE asegura no tienen un origen claro.

En un proceso electoral plagado de escándalos políticos por la corrupción de Emilio Lozoya y de Genaro García Luna, que les pega directamente, ni a priistas, ni a panistas, les conviene el registro de México Libre, porque eso fragmentaría el voto para el siguiente año, así que ellos son los principales interesados en frenar el proyecto de los Calderón.

Y no es que López Obrador sea una amenaza real o seria por parte de México Libre y sus candidatos, lo que no quieren es darle recursos, espacios ni reflectores a su acérrimo rival y salvavidas constante en el discurso de los neoliberales. En Palacio Nacional saben que la figura del pejelagarto no estará en la boleta, ni habrá ese fenómeno del 2018 que arrastró a varios que ganaron en las boletas y que por sus méritos propios no lo hubieran conseguido y que ahora tendrán que intentarlo.

Lo más probable es que México Libre no sea partido político, por ello los panistas ya le han hecho la invitación a los Calderón para que se reincorporen a las filas de su origen político. Pero Felipe Calderón seguirá siendo estigmatizado por López Obrador, seguirá siendo la piñata preferida de Palacio Nacional y la romperán cuando el presidente diga, incluso López ha dicho que en caso de que así lo requiera, lo extraditaría a Estados Unidos.

Que conste que no soy partidario de Calderón, por el contrario, su mala administración llena de muerte y dolor no está en duda. Con la negación del registro a México Libre, Felipe pierde, pero todos los demás ganan.

Insisto, López les hizo el trabajo.

Entre Palabras

¿Seguimos vendiendo billetes de lotería? ¿O… ya pasamos a lo importante?

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Hasta la próxima.