Toma problemas prestados,

si te lo dicta tu naturaleza,

pero no los prestes a tus vecinos

Rudyard Kipling

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector muchas gracias. En el sexenio de Enrique Peña Nieto, cuando se dieron a conocer los escándalos de corrupción, entre ellos los de la “casa blanca” de la primera dama, se nombró a uno de los amigos incondicionales de Enrique Peña Nieto para hacer una investigación, como suele decirse, hasta las últimas consecuencias y caiga quien caiga. A la Secretaría de la Función Pública llegó Virgilio Andrade, pronto le dio carpetazo y exonero de toda culpa a Peña y sus cercanos.

Las críticas sobre Peña Nieto y los actos de corrupción se generalizaron después de los resultados presentados por Virgilio Andrade, pero lo más importante fue que se lanzó la credibilidad de la SFP al bote de la basura y nunca más la recobraría, la institución quedó como una tapadera de los más corruptos que han pasado por el gobierno mexicano.

Parece que el patrón de conducta se repite ahora en la 4T y con el beneplácito del mismo presidente López Obrador, quien no entiende de la vida institucional ni de sus funciones, tal parece que basta su perdón mesiánico para que dejen atrás su pasado corrupto, así como en pasaje bíblico donde se perdona a la Magdalena y se convierte a la bondad, pero López no es el de la Biblia y esto es la política mexicana con sus personajes oscuros y que tanto daño han hecho.

Ahora se le presenta una oportunidad más a la 4T, a López Obrador y a Irma Eréndira Sandoval, para INTENTAR regresar un poco de credibilidad a la SFP, haciendo una verdadera investigación rigurosa en el caso de los contratos entre el IMSS y el hijo de Manuel Bartlett, no se trata de venganza, pero si algo se transgredió deben ser sancionados y caiga quien caiga.

Ya lo dijo López y lo ha repetido varias veces, que en la lucha contra la corrupción no habrá intocables, ya no hay tráfico de influencias porque serán castigados, aunque se trate de su familia más cercana. Veremos qué pasa, por lo pronto Manuel Bartlett Díaz sigue siendo un personaje incomodo al lado de López Obrador que ya tiene demasiados problemas como para lidiar con uno más.

Solo se trata de obedecer al pie de la letra la investigación que ha ordenado el presidente, porque hoy no le alcanza para negar la inmoralidad cometida en tiempos de pandemia. ¿Se atreverán? O ¿Sólo es discurso del inquilino de Palacio Nacional?

Entre Palabras

Insisto, el problema de inseguridad, violencia y narcotráfico se está desbordando, pero el presidente sigue mirando hacia otro lado. Organismos internacionales advierten sobre el reguero de sangre y muertos.

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Muchas gracias y hasta la próxima.