Todo es inútil y hay que tener por lo menos 

el valor de no usar pretextos. 

Juan Carlos Onetti 

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez 

Estimado lector, gracias. Los días de la pandemia por el Covid-19 van y en lugar de que se hable del tema porque es una TRAGEDIA NACIONAL, pues alcanzaremos los más de 90 mil muertos en breve, nada les quita el sueño a los López, ellos están entretenidos con el béisbol y la elección del próximo año donde se jugarán la continuidad del proyecto político llamado la Cuarta Transformación, pero de no resolver lo inmediato y urgente como es salvar vidas, lo otro se los van a cobrar en las urnas. 

Luego de casi ocho meses de pandemia y de la toma de decisiones por parte del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, ya no hay forma de creerle al figurín creado por el otro López, el “científico” que colgó la bata en el momento mismo en que dijo que la fuerza del presidente era moral y no de contagio, cualquiera en la comunidad científica debió indignarse o por lo menos carcajearse de la tragedia que nos esperaba con este “siervo de la nación”. 

Ahora con casi 90 mil muertos cargando, las mentiras de López-Gatell siguen cayendo una a una por instituciones e investigadores reconocidos, como Héctor Hernández Bringas del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, que estima el total de muertes en 250 mil a causa del Covid-19, obviamente esta cifra se mueve cada minuto. 

Pero insisto, nada les quita el sueño a los López. Lo mejor que pueden hacer es replantear la estrategia contra la pandemia, nadie se los puede recriminar si se trata de salvar el mayor número de mexicanos posibles, ¿qué no es prioridad? ¿Qué no es un mandato constitucional? Las respuestas son obvias y hay que regresar a ellas en estos momentos en que este mal está repuntando. 

También se debe reforzar y en su caso endurecer las medidas para la población que simplemente no acata las indicaciones, evidentemente se debe tener tacto para no agredir los derechos humanos, pero vale la pena no perder más vidas. El presidente que dijo que iba a predicar con el ejemplo, pues es tiempo de que lo haga, que invite a la población, que use el cubrebocas, que muestre cómo se usa el gel antibacterial, habrá más de uno de sus fieles seguidores que van a reproducir el ejemplo, no hacerlo es manchar la investidura presidencial y no como lo plantea reunirse con gobernadores, si son los superiores morales es tiempo de mostrarlo y asumirse como presidente de todos. 

Pero las peticiones han venido una y otra vez hasta de instituciones internacionales y estos hacen oídos sordos porque los entienden como ataques de los conservadores, esos que tanto le molestan al “pejelagarto”. Esta es la peor tragedia que ha vivido el país en este siglo XXI y la estrategia es únicamente la adaptación darwiniana y el conteo de muertos, pues hasta eso lo hacen mal. 

Llevamos ocho meses de pandemia y los que nos faltan, pero los López ya decidieron y no habrá regreso al semáforo rojo, no habrá cambio de rumbo, así que todos a cuidarnos de la mejor manera que también es nuestra responsabilidad, porque estos solo les preocupan el número de camas en los hospitales, aunque los certificados de defunción no alcancen.   

Entre Palabras 

¿Y los grandes nombres en el proceso de Emilio Lozoya? Todos los caminos llevan a Peña, pero… ¿al expresidente no se toca? 

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Hasta la próxima.