No puede comprenderse nada del saber económico

si no se sabe cómo se ejercía, en su cotidianeidad,

el poder, y el poder económico.

Michel Foucault

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Ya está en territorio nacional Emilio Lozoya, y para muchos solamente fue un petardo mojado su arribo y la treta de la Fiscalía General de la República, quien, en lugar de trasladarlo a un reclusorio, lo hicieron a un hospital de lujo, todo porque se ha convertido en una especie de colaborador, de protegido o aliado de la FGR, de la 4T y del mismo presidente, pues la información será utilizada con fines políticos en la elección intermedia del año próximo.

Que conste que estoy a favor de la justicia y que los culpables de la corrupción del pasado reciente puedan pagar por sus fechorías. Pero también la lectura política de este caso es importante, porque ya dan vistos de que la justicia quedará en un segundo plano, lo primero es salvar el poder y mantenerlo univoco en la figura de López Obrador, quien se ha equivocado en sus pilares de gobierno, inseguridad, un desastre económico, pérdida de empleos y una emergencia sanitaria que ha convertido al país en un cementerio.

En los tiempos de los diferentes y superiores morales, también se utilizan esas fórmulas para hacer campaña y mostrar a la opinión pública que la lucha contra la corrupción va en serio, que no les va a temblar la mano igual que en el pasado, de ese que reniegan pero que aplican las mismas mañas. Así vimos a Elba Esther Gordillo, ser encarcelada en el sexenio de Peña Nieto y liberada por la 4T y sin tocarle un pelo, en su estancia en la cárcel, la maestra se la pasó en una torre médica. O sea que el trato fue de privilegio.

En el caso de Lozoya, hay quienes esperaban un estruendo mediático, pero todavía no, así los tiempos de la política son diferentes y por supuesto que también los de la justicia, si es que llega. En los próximos días y meses veremos filtraciones, suposiciones, acusaciones e investigaciones periodísticas paralelas, de esta manera irán mellando las pocas posibilidades del PRI para el siguiente año.

No hay posibilidad de desligar a Emilio Lozoya del partido, aunque ya no es importante si militó o no, el estigma de los priistas corruptos seguirá creciendo y combinado con la polarización que sale de Palacio Nacional, más la narrativa de si no estás conmigo entonces estás contra mí, generará el ambiente que busca López para el siguiente año, si no apoyas estas con los corruptos, como si no hubiera otras posibilidades de pensamiento.

Así veremos en las listas nombres de “distinguidos” priistas que estuvieron en el gabinete, senadores y diputados, quizás la justicia no los alcance, pero lo mediático seguramente que sí, y ahí está la ganancia de la 4T. Por eso muchos de los actores del gobierno peñista están callados y sin moverse, no tendrán éxito en lo electoral el año que viene, ya se anticipan derrotas en estados que hoy gobiernan.

Esto apenas comienza y ante los errores de López Obrador, este es otro camino para permanecer con el poder intocable el próximo año, no importa que la justicia la dejen para después. Veremos.

Entre palabras

Se espera la renuncia del secretario de Comunicaciones y Transportes. ¿Algo por el caso de Emilio Lozoya?

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Hasta la próxima.