Tenemos que abrirnos al mundo. 

No considerar que el desastre está fuera, 

sino que arde como una fogata en el propio comedor de nuestras casas. 

Es la vida y nuestra tierra las que están en peligro. 

Ernesto Sábato 

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez 

Estimado lector, gracias. México es el país más peligroso para ejercer el periodismo de todo el mundo, muchos compañeros han perdido la vida en actos violentos sin que las investigaciones lleguen a la captura y encarcelamiento de los responsables. Las autoridades municipales, estatales y federales han sido incapaces o no han querido resolver eficientemente estos arteros crímenes, por el contrario, desde Palacio Nacional se vulneran los derechos, se estigmatiza a la profesión y se mide con el mismo rasero a los que el presidente considera sus adversarios escudado en un falso derecho de réplica, se tira la piedra y cobardemente se esconde la mano. 

Este debe ser un punto de reflexión para el gremio periodístico y de exigencia para la autoridad federal que tiene oídos sordos para ese tema, no así para calificarnos de “chayoteros”, de estigmatizar de corruptos a todos por igual. Organismos internacionales han llamado la atención de los gobiernos por la situación de violencia para ejercer el periodismo, no es nuevo, le pasó a Fox, Calderón, Peña y la cosa no es diferente con quien prometió que la violencia en contra de comunicadores llegaría a su fin, no hay cambio, los diferentes salieron iguales o peores. 

El pasado lunes un compañero más perdió la vida, se trata de Israel Vázquez Rangel, periodista de “El Salmantino”, quien fue asesinado a balazos en el municipio de Salamanca, Guanajuato, mientras cubría una nota sobre el hallazgo de una bolsa plástica que presuntamente contenía restos humanos. Como suele suceder en estos casos, la Fiscalía confirmó el ataque por medio de redes sociales e informó la apertura de una carpeta de investigación. 

“Llegaremos hasta las últimas consecuencias”, “se investigará caiga quien caiga”, “no habrá impunidad”, “justicia pronta y expedita”, “condenamos el artero asesinato del periodista”, son algunas de las tantas frases hechas que los incapaces, indolentes y omisos gobernantes pronuncian cada evento sangriento y lamentablemente se repiten a lo largo y ancho del territorio nacional. 

No hay palabras que puedan explicar la pérdida de un compañero, de un familiar, de un hijo o de un padre que eligió dedicarse al periodismo y que fue asesinado por trabajar. Como si faltara algo, apareció la estupidez de Beatriz Hernández, presidenta municipal de Salamanca, dijo que Israel Vázquez Rangel se puso en peligro al acudir a esta cobertura. 

“Ir a las cinco, seis de la mañana a cubrir una nota a ese lugar que sabemos todos es tan peligroso”, dijo la alcaldesa en conferencia de prensa transmitida por diversos medios. Sus palabras fueron interrumpidas de inmediato por los reporteros que la escuchaban, quienes le aclararon que ese es el trabajo de un periodista. Y como esta funcionaria hay muchos que creen que es un castigo que se buscaron. ¡No tienen madre! 

Al respecto el presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció que como autoridad es responsable de la inseguridad en Guanajuato y lamentó el asesinato del periodista. Pero esto es una mera declaración más de esas que responde a botepronto, para salir del paso, de las que mencionaba arriba y que son rutinarias. Lo verdaderamente de fondo sería terminar con el discurso de odio, división y estigmatización que se lanza a diario, no se cansa el presidente. 

Antes de abanderarse y calificar a los periodistas, defensores de derechos humanos, activistas e intelectuales debería garantizar la libertad plena y constitucional de seguridad, de libre manifestación, esa es su OBLIGACIÓN no un favor. 

Alto a la violencia en contra de PERIODISTAS. 

Entre Palabras 

¿Alguna aclaración de Jesús Ramírez Cuevas sobre el uso de factureras? ¿Ahí solo risas y pitorreo presidente? 

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y en la cuenta de Instagram @arturosuarez_. 

Hasta la próxima.