Lo primero es curarnos de la intoxicación

de las ideologías simplistas y simplificadoras.

Octavio Paz

 Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimados amigos gracias por su tiempo. El presidente de la República ya no escucha a nadie, está empecinado con su proyecto de la 4T y una transformación que solo él entiende, no le importa atropellar la opinión y el consejo de los miembros de su gabinete que se supone para eso están, estos se esfuerzan, pero jalan todos para diferente lado, lo único que les queda es defender al jefe a capa y espada para que no los regañen, por eso guardan silencio, no declaran y pocas veces se les ve en acción.

López Obrador ha reducido y acotado a varios miembros de su equipo, obviamente hay otros que se pavonean y presumen su amistad con el tabasqueño, ahí están los titulares de la Secretaría de la Función Pública, la directora de Notimex, Conacyt y el director de medios de la presidencia. Mención aparte merece Marcelo Ebrard Casaubón, el súper secretario que parece vicepresidente y que ya están preparando para el 2024.

En plena contingencia sanitaria que le ha metido el freno de mano a la economía mundial, y que en México necesitamos un plan emergente, llama la atención la poca participación pública del secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quizás el mismo se ha enclaustrado para evitar a la prensa y sea López quien reciba toda la crítica.

El otro caso es sin duda el jefe de la oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, quien por más que se esfuerza por crear puentes con los grupos empresariales, una y otra vez López Obrador se encarga de tirarlos, pues él ya tiene, como todos los presidentes neoliberales, a su grupo preferido para trabajar y hacer negocios, eso no significa que estén fuera de la ley.

La que ha sido borrada del mapa es María Luisa Albores González, titular de la Secretaría del Bienestar, que en este momento de contingencia tendría que llevar la batuta con los programas sociales junto con el secretario de Salud, Jorge Carlos Alcocer Varela, quien ha sido prácticamente relevado por Hugo López-Gatell, que los morenistas ya consideran una revelación política, que no nos extrañe verlo en una diputación o hasta candidato para su estado.

Un caso similar se vive en el Palacio de Cobián, donde la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero despacha, pero sus actividades son diferentes y cada día se ve más alejada de López Obrador. Los demás prefieren no asomar la cabeza, porque saben que si van en contra de una determinación del presidente se llevarán una buena reprimenda.

En este momento crítico para el país y para el proyecto llamado 4T, el presidente debería cerrar filas con su equipo y hacer los cambios correspondientes para el mejor funcionamiento del gobierno. Pero ya conocemos a López, se la va a jugar con los que escogió, pero lo verdaderamente preocupante es que el gobierno de la 4T es de un solo hombre que no admite críticas.

Entre Palabras

Que grave lo que declara el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro: “El gobierno está impidiendo que traigamos pruebas. El subsecretario López-Gatell es el que impide que las pruebas entren a México, porque no quiere que se mida y no quiere saber la dimensión del problema. Que nos digan qué pruebas y que las dejen entrar al país».

De ser cierto, están jugando con la vida de los mexicanos para salvar un proyecto que está en terapia intensiva.

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Muchas gracias.