Yo me equivoqué y pagué, 

pero la pelota no se mancha. 

Diego Armando Maradona 

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez 

Estimado lector, gracias. En el año 2015, en el esplendor de corrupción de lo que llamaron el “nuevo PRI”, el gobernador de Veracruz, el otrora recluso César Duarte, advirtió a los reporteros que se encontraban en una comida que se portaran bien y remató con un “sobre advertencia no hay engaño”. Sin duda esa expresión fue interpretada como una amenaza por parte del gobernador quien era conocido por su intolerancia y prepotencia en contra de los periodistas en uno de los estados más violentos para ejercer la profesión. 

La 4T también tiene a sus intolerantes, claro que esto viene desde Palacio Nacional, pero vamos por partes. En un informe de Artículo 19 sobre libertad de expresión e información en la pandemia, ubica a Puebla como el estado con más agresiones contra la prensa al acumular 10 casos, provocados por la estigmatización y desinformación por parte del gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta. 

Afortunadamente ahí están las evidencias y quedan en las benditas redes sociales que les voltean y les hacen rechinar los dientes. Así el pobre gobernador -como se asume-, se ha enfrentado con periodistas, amenaza, insulta, pero al mismo tiempo muestra su verdadero rostro intolerante y de virrey, no le gusta que publiquen información sobre su deteriorado estado de salud, como estarán las cosas que ni el presidente lo volteó a ver en su última visita y se ha ganado recomendaciones de organizaciones nacionales e internacionales al estigmatizar a los periodistas. 

En junio pasado, realicé una entrevista en PerspectivasMX con la periodista Soledad Jarquín Edgar, madre de María del Sol Cruz Jarquín, asesinada en Oaxaca mientras realizaba su trabajo de fotoperiodista, como suele suceder su caso quedó impune, empantanado, nadie sabe y nadie supo. La mañana del martes 24 de este mes, Jarquín Edgar se presentó en la mañanera y con el dolor y llanto le presentó el caso a López Obrador, quien instruyó a la secretaria Olga Sánchez Cordero para que le diera atención inmediata. 

El asunto es que minutos antes de que le presentaran el caso al tabasqueño, fiel a su costumbre, tundió a palos al periodista Héctor de Mauleón por haber compartido en su Twitter la historia de una mujer que no encontraba hospital para ser atendida por Covid-19 en la Ciudad de México, eso irritó al presidente, quien pareciera que se la pasa como censor en las redes y claro poniendo a merced de sus hordas de bots a quienes no le son afines. 

Eso sí, cuando se trata de exigir cuentas, este gobierno igual que los otros, nos recetan que vamos bien, pero las evidencias vienen de sus propios números. En 10 años 138 periodistas han sido asesinados y ha tenido un repunte significativo en dos años de la 4T con 38, lo que hace al 2020 como el más trágico con 19 muertes, así lo dio a conocer Alejando Encinas. 

El PRESIDENTE Andrés Manuel López Obrador, ha repetido que el ejemplo es muy importante, que, si el de arriba es honesto, los de abajo serán honestos. Pero solo cuando le parece conveniente, en el tema de la violencia contra comunicadores es prioritario que pare la que sale de Palacio Nacional, que se pongan a trabajar las fiscalías y veremos cómo se llena el boquete que se abrió por la desaparición de los fideicomisos. 

¡Ponga el ejemplo presidente! 

Entre Palabras 

Murió “el pelusa”, icono de una generación, protagonista de los escándalos, de los excesos y amigo de impresentables. Genio y figura. 

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Hasta la próxima.