• A raíz de cancelación del NAIM, el declive de la economía

Miguel A. Rocha Valencia

Con gran pompa, regocijo y ofensas a sus adversarios, el presidente López presumió el avance de obras en la base militar de Santa Lucía que será transformada en aeródromo comercial.

No veo el porqué del contento presidencial por el avance de una obra ilegal desde todos los puntos de vista ya que no cuenta con los permisos ni siquiera proyecto ejecutivo, aunque ya se dijo que costará 180 mil millones de pesos con la inclusión de los bonos de deuda del NAIM.

Y no me explico tal contento si es a partir de la cancelación del Aeropuerto en Texcoco para construir en Santa Lucía, que la inversión privada empezó a retraerse y a pesar de las reiteradas invitaciones del titular del Ejecutivo, los empresarios no arriesgan su dinero y menos en la nueva sede del aeródromo.

Se calcula que, en este lapso, dejaron de ingresar cerca de 30 mil millones de dólares en inversión fija, especialmente proyectos de infraestructura y que, con la cancelación del NAIM, se fue una cantidad similar que ya estaba proyectada y programada, sobre todo en vías de comunicación inherentes a la terminal internacional, hotelería y servicios.

Pero más allá de ese contraste, se fue también la confianza de quienes se juegan su dinero y ni las altas tasas de interés por arriba del siete por ciento, o las ofertas del presidente López, estimulan la llegada de capitales. No le creen al actual régimen.

Los efectos ahí están; tres trimestres de cero crecimiento y aunque se da como bueno el control de la inflación, esta se debe a factores que deberían preocupar, como es la contracción del consumo, la caída en la actividad económica doméstica e internacional.

Con los datos del IGAE se muestra la caída en las actividades primarias, pero sobre todo en el rubro de la construcción. No hay obra. Por eso no se compran equipos y bienes duraderos.
Y ahora con el reporte del INEGI sobre la balanza comercial, se confirman los temores de Jonathan Heath, miembro de la Junta de Gobierno de Banxico sobre que el tercer trimestre del año tendrá números negativos en el PIB.

De acuerdo a las cifras, las exportaciones e importaciones de mercancías tuvieron una caída del 1.3 y 1.8 por ciento respectivamente en el mes de septiembre, donde deben incluirse las ventas petroleras que bajaron 29 por ciento.

Las exportaciones de mercancías cayeron 1.3 por ciento en el mes de septiembre con respecto al mismo mes en el año pasado, se trata de la caída más fuerte desde los últimos tres años.
Así que, en vez de festejar, el gobierno debería estar preocupado, dejarse de acusaciones a los que piensan diferente, asuma las realidades, corrija el rumbo y trate de rescatar la confianza en México.

Por lo demás, nadie dijo que no funcionaría un aeropuerto en Santa Lucía, simplemente que era inviable su operatividad simultánea con el actual de la CDMX y, así las cosas, será un derroche gastar en algo que no va a ser solución de largo plazo ni responderá a las expectativas de crecimiento del país.

Eso muestra en todo caso, la cortedad de visión de quien hoy gobierna al país, o bien su revancha con quienes ya se fueron o, que hay alguna consigna externa para impedirnos crecer y competir en materia aeronáutica.

Me inclino por esta última.