Ivette Estrada

¿Cómo te ven te tratan? En las redes sociales sí. Pero no se trata de la imagen física, sino del grado de credibilidad presentado.

Existe una interrelación entre autenticidad y aceptación. Es decir, somos proclives a confiar más en aquellos que actúan de manera natural ante diferentes personas y situaciones respecto a quienes son reacias a involucrarse en ambientes diferentes con personas que no están en su círculo cotidiano. De alguna manera ser auténtico y gregario es sinónimo de confiabilidad. Es más, en Facebook, Twitter y LinkedIn los “camaleones” son los reyes.

Son aquellos que pueden compartir momentos y experiencias con personas de diferentes edades, niveles socioculturales, creencias, gustos y etnias. Los que son capaces de entablar pláticas triviales y saltar de un ambiente determinado a otro sin esfuerzos aparentes, los que se interesan por otros modos de vida, circunstancias, sectores y rituales divergentes.

Estos camaleones sociales se llaman»altos auto-monitores» en la psicología. Son más propensos a construir redes grandes y diversas y, en consecuencia, suelen disfrutar de mayores ventajas en los negocios.

Sin embargo, la fluidez social es sólo un factor para construir una red. El otro es la sinceridad. El efecto de esta «empatía percibida» es particularmente fuerte en los auto-monitores, que adaptan activamente su comportamiento a una situación social dada.

No obstante hay un riesgo: es posible lograr que se perciba genuinamente como socialmente compatibles o caer en el grupo deleznable de los escaladores sociales. La ubicación entre uno y otro está determinado, en gran parte, por la diversidad de los contactos establecidos en las redes sociales.

En sí, quienes abarcan diversos grupos de personas son más propensos a obtener acceso más rápido a información más variada, una ventaja que se correlaciona fuertemente con el éxito empresarial.

En esta era, es inevitable que las redes sociales sean un reflejo de nuestra capacidad de socialización y empatía. De hecho, se toman ya como una radiografía de competencias variadas como la generación de trabajo en equipo, delegación, administración de recursos, comunicación, liderazgo y otras.

La vieja conseja de “no hables con extraños” está rota. Hoy la capacidad de establecer equipos divergentes y multidisciplinarios se convierte en respuesta, innovación y propuesta ante distintas necesidades y expectativas de mercado. Más aún: es una llave que nos permite reconectarnos con dones no imaginados de cada uno de nosotros.

¿En quién confías? En quien se parece a ti. O en quien tiene la capacidad de escucharte y entenderte. La seducción camaleónica llegó para quedarse en las redes…y en la vida.