Por Socorro «Coco» Valdez Guerrero 

(Periodista Invitada)

El virus flota en todo el ambiente. ¡Llegó! A la presidencia de la República. Contaminó a la prensa. Al lector. Está en cada rincón. Afectó a todos. El encierro no lo detuvo. Está ahí. Hizo víctima a quien dirige el sector salud. Los virus lo invadieron. Y entra también a tu hogar. Con tu familia. En tu centro de trabajo. Te acecha en tu espacio para hacerte víctima. Y tú, sí, tú, ellos, nosotros lo hemos dejado avanzar. El no saludarnos, no lo ha detenido. Esa “Susanadistancia” es la que más lo ha enquistado y lo alimenta diariamente para propagarse. Ese virus resiste la desunión, se transmite de voz en voz. Tus manos lo llevan. Sí, es el virus de la manipulación, de la mentira, de la incertidumbre, del insulto, de la acusación fácil. Y sobre todo, de la propagación de ¡Mentiras! De la difusión del engaño. No es una víctima, son millones, y comienza a cobrar ¡Muertes! Y ha cancelado la esperanza, esa que lleva a la cura. Hay contagio de miedo. Transmisión de inseguridad, de engaño. No sólo se denosta a una profesión, sino a muchas. Se descalifica a todos. Al que la ejerce y al que vive de un oficio. Recibir calificativos y llenar el ambiente de odio, es más lesivo que ese “coronavirus”, que ese mal al que le tienen miedo y hace poco llevadero un encierro. Hace días leo y escucho hablar de ¡Prensa carroñera! Y ¿quiénes lo son? Es esa prensa que sirve a otros para imponer un ambiente de miedo; los que difunden lo falso y descalifican la crítica. Los que no son periodistas y transmiten ¡Engaño! Promueven el ¡Odio! Y el enfrentamiento. Ese, de unos hacia otros. También escucho denostar a quienes ejercen un oficio, y les llaman ¡Buitres!. Es el peor momento. En 30 años de periodismo, jamás me había sentido tan lastimada. Tan triste de ver cómo contaminan una profesión o un oficio. Y no, no me siento ni carroñera ni ¡buitre!, siento ¡Orgullo! Orgullosa de esa entrega para escribir y criticar. Poner en evidencia a esos que como muñecos de ventrílocuo gritan: ¡Prensa carroñera! y son la carroña de lo que escupen. Siento orgullo de volcar mi pluma, de cuidar cada renglón y cada mensaje que envío. Siento satisfacción de servir, sin obedecer a nadie para impulsar a la reflexión. Para frenar esos egos exacerbados. Esos enfrentamientos y actos detestables de servir a unos para sepultar a otros. Hoy el virus del egoísmo nos contamina para no cumplir con nuestra misión. Y hoy más que nunca debemos retomar ese servicio solo para ellos: ¡El lector! Ese que necesita no de mentiras, no de manipulación informativa, no de inclinación de mensajes para beneficiarse, no de esos indolentes que cada sexenio usan al proclive al servilismo. Este encierro debería servirnos a todos, a periodistas y a lectores para reducir la brecha de la mentira, la manipulación y la incertidumbre. Para hacernos uno, y ayudarnos en estos momentos donde irresponsables difunden ¡Mentiras! Donde el indolente empuja a la incertidumbre. Donde tú, sí tú, no lees ni analizas para descubrir mentiras y manipulación. Para no ser trasmisor de miedo y falsedad. Empieza con tu familia. Escúchalos y haz que te escuchen. No leas ni distribuyas lo negativo. Impulsa a la unión. Rechaza la división y el miedo. Es tiempo de frenar a quienes sirven para destruir. A quienes no usan la ética como norma. A quienes hoy sirven a unos, para descalificar a otros. Pocas veces tú querido lector sabes qué padece un periodista para informarte. Para llevarte lo que ves, oyes o lees. Pocas veces conoces a un ¡Periodista! Hoy muchos escriben, difunden videos o fotos y se creen son ¡Periodistas! Son ¡Reporteros! Incluso cobran por distribuir mentiras, incertidumbre y engaños. Y esos, esos no lo son. Un periodista es, muchas veces, el que tiene un salario sólo para medio vivir, pero otros ni eso tienen. Trabajan sin paga. Sin retribución. Lo hacen, sí, lo hacen sólo para servirte. Por eso, no taches a todos por igual. Lo único que reciben es tu tiempo para leerlos. Hay mezquindad de quienes quieren controlarte para que sólo su voz sea la verdadera. ¡No lo permitas! Analiza cada línea que lees, verifica cada palabra, cada imagen, porque eso y sólo eso te llevará a tu propio juicio, a tu libertad. A tu decisión. Para mi es un orgullo y un embeleso, pero sobre todo una gran responsabilidad difundir. Pocos entienden esta profesión y muchos la critican. Traer un móvil y captar una imagen o un video, incluso escribir, ¡No te hace! Fotoperiodista, camarógrafo o reportero. No, no es de estudios, es de responsabilidad y de trayectoria. Tampoco un youtuber lo es, como un carnicero por muy hábil y mucha destreza en el manejo del cuchillo, no es ¡Cirujano! Cada profesión cada oficio lleva su trayectoria, su ética, su profesionalismo. Ser periodista, no es sólo aquel que narra, que escribe o qué difunde una noticia. Es además, el que se pierde los más importantes acontecimientos familiares. Es el que trabaja jornadas extenuantes, de cotidiano estrés y de riesgos. Y ni sus derechos le respetan. Es el que vive de cerca los acontecimientos públicos y se pierde lo más importante, los de sus ¡Hijos! Es el que nunca puede planear vacaciones ni celebra fechas importantes. Ni tiene la libertad de enfermarse. No es el que escribe por cumplir, es el que cumple al escribir. Es aquel que siempre tiene el tiempo encima y a veces, está en hoteles de lujo, pero corre, porque cierran el Metro para regresar a casa. Es quien ayuda 9+ 4 6 149 El virus flota en todo el ambiente. ¡Llegó! A la presidencia de la República. Contaminó a… 31/3/2020 El virus flota en todo el ambiente. ¡Llegó! A la presidencia de la República. Contaminó a la prensa. Al lector. Está en cada rincón. Afectó … https://m.facebook.com/socorro.valdezguerrero/posts/10221987865871172 2/6 14 veces compartido María Eugenia Ponce Gómez Soy tu fan!! media1.tenor.co media1.tenor.co Socorro Valdez Guerrero Delirante Realidad Opinion a muchos, pero lo olvidan todos. Es el que no gana por cada nota ni tiene sobresueldo por la nota principal o por jornadas extras de trabajo. No es el que tiene un salario como todos piensan. Es el que a veces ni gana o percibe menos que muchos profesionistas a pesar de jornadas superiores a 15 horas. Un periodista es cotidiana vida de estrés. Es quien disfruta lo que escribe y se embelesa al ver su nota difundida. Es el que saborea sólo por ganar una información. Es el que ahora ni gana por informar. También, incluso es el egolatra, el soberbio, el que cree todo lo sabe y que hasta se deja manipular por cada gobierno por hambre de poder, de creerse amigo de ese que hoy está y mañana no existe. El periodismo está embarrado de males como lo están todas las profesiones y los oficios. El periodismo es filtraciones convencieras, pero también información objetiva. Es difusión mercantilista, también solidaria. Es unión gremial en unos, pero facilidad de unión en otros. Es rating o periodismo crítico -amarillista para quienes no les conviene-. Es difusión mentirosa y verdad de información. Por eso tú lector, no te sientes sólo a escuchar, a leer o a ver, analiza y reflexiona para que no seas cómplice de quienes te quieren v ver manipulado y con el virus de la mentira. https://latitudmegalopolis.com/2020/03/24/servir-sin-obedecer/