Julio César Briseño Cruz

CEO de Cenit Consultoría, banca de inversión.

A medida que las consecuencias de la pandemia de coronavirus se centran más, la posición de las Pymes es particularmente sombría. A mediados de marzo un tercio dejó de operar temporalmente, a mediados de mayo más del 50% despidió a sus empleados y ahora el 36% empiezan a cerrar de manera permanente.

Algunas Pymes cierran porque están en industrias afectadas por el cambio de comportamiento del cliente, como hospitalidad y educación, por ejemplo. Otras porque ya estaban en riesgo financieramente antes de la crisis. Hoy las Pymes más vulnerables se enfrentan a desafíos financieros.

Existen algunos sectores donde las Pymes están particularmente afectadas: construcción que está muy ligado al comportamiento macroeconómico, hospitalidad, servicios educativos y asistencia social. Pero no son las únicas: dentro del comercio minorista, por ejemplo, tres cuartas partes de las tiendas de ropa reportaron un gran impacto negativo en su negocio a partir del 23 de mayo y un tercio de las tiendas de alimentos y bebidas lo hicieron. Esta disparidad probablemente refleja diferencias en las que las empresas fueron clasificadas como esenciales y, por lo tanto, permitieron que operaran.

En otros sectores, la quinta parte de los fabricantes de equipos eléctricos y electrodomésticos reporta un gran impacto negativo. La diferencia de vulnerabilidad entre los sectores también crea un nivel de riesgo desproporcionado para los trabajadores de menores ingresos, por ejemplo. Así, los propietarios de empresas minoritarias y aquellos que tienen menos niveles educativos son más vulnerables.

Asimismo, las entidades donde se registran los brotes más grandes, también tienen el mayor porcentaje de pequeñas empresas vulnerables.

Por ahora, proteger a las pequeñas empresas del cierre permanente generalizado es importante debido a los muchos papeles que desempeñan en la economía, como empleadores, motores del emprendimiento, multiplicadores económicos y centros comunitarios.

Las Pymes, vale recordar, representan la mitad de los puestos de trabajo del sector privado y dos tercios de los nuevos puestos de trabajo netos creados entre 2000 y 2019. Más aún, se cree que los cierres permanentes de pequeñas empresas generan un desempleo más duradero que los permisos y despidos temporales.

Asimismo, las Pymes crean oportunidades de emprendimiento únicas, particularmente para las mujeres, las minorías y los inmigrantes. Las familias que poseen empresas tienden a ser más móviles que las empleadas por otros. Del mismo modo, las salidas generalizadas y permanentes de Pymes podrían eliminar el capital físico y las inversiones que se invirtieron en ellas.

Vale mencionar, también, que muchas empresas más grandes confían en las Pymes como proveedores, clientes directos para servicios B2B o empleadores para muchos de sus clientes. Las empresas muy pequeñas a menudo forman un porcentaje significativo de industrias, como los servicios inmobiliarios y de información, que tienen multiplicadores de alto empleo, por lo que la pérdida de empleos en estas industrias podría causar una pérdida significativa de empleos en la economía en general.

Asimismo, el cierre generalizado de las Pymes podría perturbar a las empresas más grandes que dependen de ellas y tener efectos de impacto para el empleo. En recesiones anteriores, el porcentaje de pequeñas empresas y de empresas propiedad de minorías o mujeres en algunas cadenas de suministro disminuyó al menos en 25%.

Asimismo, las Pymes son la columna vertebral de muchas comunidades. Más de nueve de cada diez consumidores compran en una pequeña empresa cada mes. Esto es particularmente importante para las comunidades más pequeñas, donde las Pymes forman una mayor proporción de los ingresos globales. Desde el comienzo de la crisis, varias anécdotas ponen de relieve los desafíos sociales para los pequeños pueblos que pierden las Pymes y los efectos ondulantes en estas comunidades.9

El camino final de la crisis dependerá de las respuestas de salud pública y política económica. Pero las intervenciones en curso son necesarias no sólo para dar a las pequeñas empresas alivio inmediato, sino también para sostener la recuperación mediante la construcción de resiliencia a largo plazo.