Por Miguel Ángel Rocha Valencia


¿Y los estudios de aeronavegabilidad?

Mexicanos, obligados a ser pobres

Nadie duda que los ingenieros militares son de primera. La propia disciplina militar los obliga a estudiar y graduarse bajo estándares más rígidos que en cualquier universidad pública o privada. Por eso no existe interrogante cuando el presidente de México dice que ellos construirán las nuevas pistas en el Aeropuerto de Santa Lucía, cuya obra inicia en breve.

El problema es que no se conocen los estudios básicos de aeronavegabilidad donde dice el tabasqueño que ayudará el gobierno francés o una empresa gala o simplemente conforme a instrucciones de su asesor personal, José María Riobóo.

Es decir que independientemente de la cancelación del aeropuerto en Texcoco, se está ignorando, entre otras muchas cosas, que una terminal aérea se construye de arriba para abajo.

Incluso recordamos que en la Mcdonnell Douglas fabricante de los aviones de la Boeing y hasta los F15, se estudiaba cada terminal aérea para acondicionar el tipo de nave destinada a ese aeródromol.

Ahí nos enteramos hace ¡más de 30 años! que es más importante el estudio del espacio que la pista; que la segunda depende de lo primero incluso en su configuración y dirección. Por eso los aviones en el actual Aeropuerto de la Ciudad de México se aterriza o despega de acuerdo a las condiciones climatológicas en dirección cinco derecha-23 izquierda o al revés.

También en esos años se generó especialmente un DC 9 serie 60 especial para Aeroméxico para adecuarlo a las condiciones de aeronavegabilidad y altura del AICM. 

En esos días se habló de la urgencia de construir un nuevo aeropuerto y la mejor zona era Texcoco, lo cual muestra que la obra actual no es fruto de casualidad o capricho de alguien.

Pero bueno las decisiones políticas ya se tomaron y el nuevo gobierno hará su obra en Santa Lucía, aunque ello implique muchas negativas principalmente económicas, como los 500 mil millones de pesos que le costará a los mexicanos asimilar el golpe. Habrá que sumar lo que se gaste en la nueva cede.

Todo desde luego, pagado por quienes pagamos impuestos.

Lo importante es saber si ya se cuenta con los estudios de aire. Insistimos: un aeropuerto se construye de arriba para abajo, dicen los especialistas, aunque los políticos actualmente en el gobierno y por lo mismo sabios, actúan en contrario.

Eso, tirar dinero y hacer obras sin el soporte técnico que las haga viables, para mí, es corrupción y de la grande, peor si se trata de quien está en el poder y actúa por eso, por poder. NI modo.

SEREMOS POBRES

Apenas me cayó el veinte. Mi presidente es pobre, no tiene nada y por ende los mexicanos tendremos que ser así, miserables, sin propiedades ni patrimonio. 

Quiero ver a los morenos que viven en Las Lomas de Chapultepec, La Herradura, Polanco, Paseos de la Montaña y otros sitios de interés social que se sumen e imiten a su líder, iniciando por Olga Sánchez o por lo menos Don Pablo Gómez, quien por cierto tampoco ha trabajado en décadas, pero es millonario. 

Estoy de vuelta