¿Qué pasó?

*Cambiaron paradigmas de la administración amlista

Miguel A. Rocha Valencia

Hasta hace unos meses quien hoy es presidente de la República insistía en regresar a los miembros del Ejército y la Marina a los cuarteles y bases, acusándolos de violar la ley, derechos humanos y ser causantes de la matazón que se vive en el país.También dijo que a los migrantes se les trataría como hermanos, se les otorgarían visas humanitarias y se les daría empleo.

Ya ni qué decir de los plazos para dar fin a la violencia y corrupción, que, por su palabra, terminaría al asumir el poder.De hecho, concluyó tales males por decreto, de acuerdo a sus números, aunque las cifras estadísticas oficiales y organismos de las organizaciones fifís de la sociedad civil, llevan otra contabilidad.

Pero como él, el actual presidente no miente, son los otros quienes a base de mentiras quieren desprestigiar su régimen.Incluso los empresarios sacan cifras «falsas», pues afirman que el 67 por ciento de los miembros de Coparmex, reportaron ser víctimas de delitos, es decir, 23 por ciento más que el año pasado. En 30 de 32 entidades hubo incremento. Con ello se contribuyó al aumento de la violencia y los muertos en el país.

En materia migratoria se repatrió en dos meses a más de 20 mil centroamericanos así como a 105 estadunidenses y siete asiáticos y europeos. Se calcula que otros miles se aglomeran en condiciones deplorables en estaciones o campos de concentración al sur del país.

Es decir que lo de recibirlos con los brazos abiertos quedó atrás, las presiones de Trump fueron efectivas y ahora los migrantes son enemigos de México y no son bienvenidos, borrando de un plumazo lo dicho por la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, quien la verdad no sabemos cómo le hace para continuar en el gabinete lópezobradorista.

Para colmo echaron para atrás la iniciativa Mérida y los recursos que servían para “atorar” a migrantes y criminales, disminuirán drásticamente, aunque claro podrías crecer de nuevo con el Tren Maya para lo cual se contará con el 80 por ciento de inversión gringa.

O sea que los estadunidenses serán los concesionarios o dueños. De pasadita se apropiarán de la bioesfera de toda la península.

Por cierto, habrá que estar pendientes de quién hará los proyectos ejecutivos para Santa Lucía, Tren Maya y Dos Bocas; deben ser instituciones calificadas para realizarlos porque hasta donde sabemos, Sedena o Marina, no certifican aeropuertos; Pemex no construye refinerías y Turismo no tiene el área específica para lo de trenes, aunque podrían auxiliarse con Ferromex, pero…

A la mejor López Obrador decide que él tiene los conocimientos para hacerlos y pues “lo que usted diga señor presidente”