• Sin importar el costo, López intentará mantenerse en el poder 

Miguel A. Rocha Valencia 

Ante el fracaso evidente de su administración, sumir a México en la peor crisis de los últimos 70 años y ver que sin remedio hasta sus simpatizantes lo criticarán, López es capaz de todo, sin importar el costo, para intentar quedarse con el país. 

Ni siquiera le importará que a su familia, hermanos e hijos se les exhiba cuan corruptos son, generará escándalos al por mayor y hasta buscará que expresidentes sean repudiados por la sociedad, rompiendo sus compromisos y toda norma política. 

Los escándalos ahí están, los opositores, ya se vio, no se quedarán callados y lo van a exhibir, pero como no son suficientes para acallar la realidad de un país en quiebra, ensangrentado y de luto, el tabasqueño escalará los aquelarres incluso mediante la compra de medios, como ya lo hizo o la amenaza y extorsión a otros. 

Llevará al banquillo mediático a todo el que quiera controlando para eso el Congreso, a buena parte de la chantajeada y desprestigiada oposición, violando procedimientos ministeriales y judiciales en el linchamiento y echando mano de todos los recursos que le puede dar el poder presidencial. 

De tal suerte que, en medio del caos, se confirmará el axioma que planteaba el dicho de que López Obrador era, es un peligro para México. 

Los hechos lo evidencian: no ha pasado un tercio de su mandato constitucional y ya destruyó estructuras, sociedades, instituciones y hasta familias, por no decir la economía y la credibilidad internacional que colocaba a México como la doceava potencia mundial y a un paso del primer mundo. 

Pero más preocupa que esto no termina, ahora surgen nuevas acusaciones; la esposa de Arturo López Obrador, Jesica Amador, fue acusada de desviar 80 millones de pesos del gobierno de Javier Duarte a través de 20 empresas aprovechando su cargo de Oficial Mayor. 

La denuncia es efectiva como también lo fue el financiamiento de Duarte a la campaña del actual gobernador y la presidencial, de lo cual existen grabaciones que seguramente no tardarán en salir al aire anónimamente e incluso podría tener su origen precisamente de Los Pinos donde pactó la entrega del poder al Peje. 

No, si el asunto se va a poner más interesante, tanto que algunos personajes de la Cuarta empiezan a tomar distancia pues saben que tarde o temprano si se va a salpicar el plumaje del ganso, quien demuestra que para sostenerse en el poder es capaz de traicionar acuerdos como el de la pactada sucesión presidencial. 

Saldrán también los compadrazgos como el que se afirma hay entre el tabasqueño y Emilio Lozoya Thalmann, el papá del privilegiado, confeso y acusado ex director de Pemex. Y de ahí será fácil llegar a la raíz de la mafia, precisamente a Carlos Salinas de Gortari. 

Se entendería porque el expresidente de familia regiomontana consintió tanto a López y hasta encargó, dicen las malas lenguas, que el difunto exregente, Manuel Camacho Solís le regalara 120 millones de pesos “de aquéllos”. 

Ese es el riesgo de arrostra el tabasqueño, que está gastando su capital político y en menos de un tercio de mandato le queda poco. Su alternativa es continuar como los 18 años anteriores, de escándalo en escándalo para sostenerse en los medios. El problema es que hoy es ganso y no sólo tirador.