• Dice lo malo que fueron los otros, pero no muestra lo bueno que es

Miguel A. Rocha Valencia

Y regresó López a lo de siempre, ni siquiera matiza o disfraza. Al mismo tiempo que niega subordinación evidente a los mandatos de Donald Trump, revira a los “conservadores” de antes y afirma que él no es como los “otros”. Para mí, es peor.

Durante más de 30 años, “Yo Campesino” es una tribuna abierta a la crítica, generalmente del gobierno y demás grupos de poder, incluyendo a quienes conforman los sectores financiero, obrero, agropecuario y social, siempre desde una óptica económica y con la única intención de lo que a juicio del que escribe son errores, abusos, delitos o de plano políticas fallidas.

Por eso, cuando escuchamos a un sujeto que ofende a mi gremio, el periodístico, donde a quien no coincide con sus descabelladas determinaciones los acusa de fifís, corruptos, conservadores o enemigos, no nos queda sino asumir la defensa de esta profesión que se volvió desde el principio, la gran pasión de mi vida hace 50 años.

A lo largo de esos años, que inician cuando entrevisté a Luis Echeverría durante una ceremonia en la Comisión del Balsas, he visto de todo, pero lo importante es cómo ejercí la profesión y no cómo lo hicieron mis compañeros.

Eso es lo que importa, lo que uno hace, no lo que hacen los demás, y me siento satisfecho.

Así tendría que ser el presidente, quien a sabiendas de cómo estaba el país y a lo que se enfrentaba (18 años de campaña debieron prepararlo) no tiene disculpa por los yerros tan garrafales cometidos y que trata de ocultar con la dosificación de escándalos de corrupción de los que se fueron.

Eso se sabía; fue una de sus banderas de campaña, acabar con la corrupción. Entonces, ¿Dónde está la “nota”?, ¿Qué nos está diciendo de nuevo a los mexicanos en general?

Se cansó de estigmatizar a Carlos Salinas, lo acusó de ser jefe de la “mafia en el poder”, a grito abierto dijo que le robaron las elecciones con Calderón, acusó con Peña Nieto su sometimiento al “imperio” y prometió sacar al país de todo lo malo, incluyendo miseria, inseguridad, corrupción, abandono social.

Ofreció ahorrar, corrió a decenas de miles de burócratas hoy sin empleo, pero no dijo que limitaría el gasto para regalar dinero afectando la salud de los mexicanos.

No nos dijo que construiría una Guardia Nacional para ponerla al servicio del “imperio” para contener, capturar y deportar migrantes; todos suponíamos que era para combatir al crimen que hoy está desatado y convirtió 2019 en el año más sangriento de que se tenga memoria con 35 mil muertos.

A cambio, no veo las grandes obras ni los cuantiosos flujos de inversión. Pero si observo una economía en picada con cifras tan preocupantes que pocos piensan arriesgar su dinero en el país. Inestabilidad, ingobernabilidad, revancha contra los que se fueron y disienten. Hasta pretende modificar la ley para hacer efectivo su afán de tiranozuelo mesiánico.

La verdad López ya debe decirnos quién es él, que ha hecho, cómo va a cumplir y no estarnos recordando lo que durante 18 años afirmó. Eso ya pasó. Lo que cuenta es que el hoy se ve con nubarrones amenazantes en casi todos los frentes, menos en su visión que niega una realidad que habremos de encargarnos de restregarle desde esta tribuna.