• Para el mesías tropical todo bien; afuera nos reprueban en salud, seguridad y economía 

Miguel A. Rocha Valencia 

Parece que los de la Cuarta no entienden que del éxito en el combate a la pandemia de SARS-CoV-2 depende mucho la posible recuperación de un país que, como México acumula malas notas por la ignorancia y necedad presidencial de no asumir medidas efectivas para frenarla. 

Notas negativas como el último lugar de 53 países que nos recetó el ranking de Bloomberg News ni la advertencia de Estados Unidos para que sus connacionales no viajen a nuestro país precisamente por la mala gestión contra la pandemia, que a este ritmo nos hará una amarga Navidad con más de 120 mil muertos y por arriba del millón 270 mil contagios. Eso, en número “oficiales” que nadie cree. 

De acuerdo con la Secretaría de Salud, donde por tercer día la sumatoria de contagios supera la de los peores días de la pandemia, así como el número de fallecidos. Al mismo tiempo, expertos extranjeros que califican el manejo de la pandemia en países con peso financiero superior a los 200 mil millones de dólares anuales, advierten podríamos concluir un invierno trágico con cerca de 190 mil muertos por Covid-19. 

El incremento oficial registrado en los últimos 30 días de un 20 por ciento, es similar al repunte de países europeos hace un mes, al cual se calificó de “rebrote”, pero en realidad se trató de un aceleramiento de la pandemia. En Francia e Italia que fueron los casos más graves, se decretó el cierre de todo negocio por la noche. 

Claro, existe la posibilidad de que llegue una vacuna cuya efectividad frene la enfermedad, pero como dice el propio López-Gatell, no la hay y eso, golpea a la economía; no se trata sólo de reabrirla, las consecuencias pueden ser más dañinas, tanto, que algunas empresas que no obtuvieron resultados en el Buen Fin como Best Buy, decidieron cerrar y llevar sus tiendas a países más seguros en todos sentidos, porque no sólo es el tema sanitario sino de política y violencia. 

Por eso, la gestión o manejo de la pandemia es básico; de ello dependen las expectativas de recuperación del país, según reconoce Alejandro Díaz de León, gobernador del Banco de México, quien pese a tener mejores expectativas en este momento, hay “un alto grado de incertidumbre sobre la evolución de la economía global y local para los próximos trimestres” donde el PIB de México podría crecer entre el 2.6 y el 3.3. 

Es decir que la Cuarta debe reconocer que necesita adoptar medidas sanitarias y políticas públicas más acordes con la realidad, sin caprichos ni pena por reconocer que está equivocada para tratar de recomponer el camino y se pueda estimular un proceso en V o V profunda y no uno en W que haría disminuir las posibilidades de recuperación rápida por una que tarde más. 

Por lo pronto al tlatoani olmeca no le importa, para él no es trascendente que a México lo coloquen al último de los países con menor eficiencia en el combate a la pandemia, que sean más de 103 mil los muertos. Para él, todo está bien, su método es el mejor, lo mismo en salud que en economía y seguridad. 

De tal suerte que ni Dios sería capaz de hacerlo cambiar de opinión, incluso él, como mesías macuspanense ahora nos va a mandar su nueva doctrina social para que nos portemos bien según sus parámetros, ignorando la corrupción que le rodea y de la cual es parte confesa. 

Así las cosas, estamos fritos; de nada sirven recetas del Banco de México ni de calificadoras u organismos nacionales o internacionales, San López no va a cambiar y con ello, no tenemos esperanzas de un cambio. Lo mejor es protegernos a nosotros mismos, olvidarnos de políticas públicas que están reprobadas y encomendarnos al creador por los próximos años, claro, si sobrevivimos a la Cuarta.