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  • Con López, mejor prender veladoras a esperar que se le prenda el foco

Miguel A. Rocha Valencia

Ante la agresividad del COVID-19 o coronavirus de Wuhan, México se encuentra total y absolutamente desarmado. Si en la actualidad no se cuenta siquiera con los medicamentos necesarios para atender a los enfermos autoinmunes o inmunodeficientes, ni pensar lo que sucedería si la enfermedad asiática nos invade. Sería una catástrofe.

Nos referimos a los enfermos con “defensas bajas” porque ellos serían los primeros en caer, ya que actualmente son los más vulnerables no sólo por tener la característica de autoinmunes, sino también porque no hay medicamentos.

Claro, existe la posibilidad de que, en el mundo, surja una vacuna efectiva para contener el virus que seguramente ya mutó de su versión original en Wuhan, pero como en México estamos con ahorros y combate a la corrupción, por lo cual no se adquieren medicamentos suficientes, menos habrá para comprar inmunizaciones.

El tema, se ve lejano, de probable evolución y disminución de su agresividad, pero el coronavirus avanza inexorablemente. En Italia se desarrolló en pocos días; en España ya se registran casos en Málaga, Salamanca y Ávila; en Corea hay muertos, en Estados Unidos tienen casos, y todo es cuestión de tiempo para que en México se registre el primero y entonces…

Mientras tanto, en el sistema o lo que queda de él, nacional de salud, continúan con decisiones viscerales, como correr al director del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, por hígado de López Obrador; por lo mismo, no hay abasto de medicamentos ni en lo que será el Insabi ni en el ISSSTE o IMSS, donde los pacientes deben esperar existencia y cuando llega, se acaban de inmediato.

Azatioprina y mestinón, desaparecen de los anaqueles porque no hay suficientes; no hay compras porque no hay dinero; los ahorros ordenados por López Obrador, acaban con la existencia de omeprazol y analgésicos.

Igual se reporta inexistencia de reguladores de presión como nifedipino y losartán; los contenedores de cáncer de próstata lo mismo que los anticolesterol, desaparecieron.

Claro, con la mentalidad del presidente dirán que esperemos a diciembre para que se regularice el abasto. Seguramente lo mismo diría si nos llega el COVID-19. Ante una ignorancia como la que exhibe el de Macuspana, mejor prender veladoras y rezarle al santo de nuestra devoción que esperar una pronta solución al tema de la escasez de medicamentos.

¡Gracias señor presidente!