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  • Esperemos que después de López, el país pueda recuperarse

Miguel A. Rocha Valencia

La verdad, la era López va a costar mucho a México; quienes aquí vivimos pagaremos muy alto el precio de una administración que más allá de las revanchas personales, destruirá instituciones, golpeará severamente la economía y causará un gran rezago al país.

Empero, quedaremos vacunados frente a los mesías impreparados, incultos o incapaces, y entonces, tendrá que venir una era de recuperación en todos sentidos.

Sólo esperemos que el país no esté tan devastado para poder volver en poco tiempo, a los niveles de ya de por sí bajos con que lo recibió López Obrador.

Veremos si es posible recuperar instituciones eliminando a los improvisados ignorantes que fueron colocados en las titularidades y rescatar las ruinas de lo que aun quede de ellas.

Eso, con la esperanza fundada de que el pueblo sabio no volverá a equivocarse; que sopesará entre elegir a un profeta que vende esperanzas a sabiendas de que no son posibles, o a una persona capaz de conducir al país con objetividad, sin sueños guajiros.

El gran riesgo elegir entre lo que se desea y lo posible.

Por lo pronto y como ocurrió, especialmente con Vicente Fox, otro personaje impreparado, pero al menos sin los ánimos de revancha y con nociones empresariales, los números ya no son tan favorables para el macuspano, cuyo declive se acentúa mes con mes y eso, es motivo de berrinche.

Aquél, se rodeó de gente que sí sabía, sobre todo en materia económica y financiera, aunque no faltaron los rateros y “Martita”, pero acá, no hay de donde escoger y los que hay, son satanizados desde el púlpito de Palacio Nacional, con razón o sin ella, para el caso es lo mismo.

Y es que la gente se da cuenta, incluso muchos de sus seguidores de que las ocurrencias presidenciales, le están costando muchos al país, que miente, imagina y oculta muchas cosas, además de que en verdad se actúa como un pontífice vengativo, dueño de la verdad absoluta, aunque la ignore.

Por eso, porque no deseamos que le vaya mal a los mexicanos, esperamos que las ocurrencias del presidente López, no golpeen tanto la salud, economía, relaciones internacionales, autonomía, soberanía e instituciones de nuestro país.

Pero tendrá que suceder para vacunarnos de este tipo de personajes que abren grandes expectativas, pero sobre bases falsas. Claro esperemos que, para entonces México, no esté convertido en narcoestado y que la matazón no nos alcance.