• López no debe imponer su agenda; la vida de miles de mexicanos depende de ello

Miguel A. Rocha Valencia 

Parece que llegó el momento de instalar el Consejo Nacional de Salud y no dejar la vocería de las acciones contra la epidemia de COVID-19 al protagónico secretario López-Gatell, cuya autoridad ya fue cuestionada.

Pero, además, no es sólo la Secretaría de Salud federal la que debe asumir la responsabilidad, sino de hecho todo el gabinete presidencial, con algunos vocales externos como el rector de la UNAM y dos miembros de la academia médica, así como los responsables del área en los estados de la federación.

Desde ahí, más que de una reunión del gabinetazo (mediocre, por cierto) de López Obrador, saldrían las líneas urgentes de acción para contrarrestar los efectos de la epidemia. Por Ley, tendría que ser el Consejo el que coordinara todas esas acciones.

Pero López, Obrador y Gatell, no lo hacen, seguramente ni merecen su confianza, pero sería la mejor manera de manejar este asunto que rebasó ya a la autoridad federal, incluso con acciones tomadas desde la propia sociedad civil o fracciones muy importantes del Congreso federal y varios estatales, donde las oposiciones exigen medidas drásticas y efectivas.

Parece importar más al presidente el mantener su línea de contacto con las masas, no acepta que más allá de sus ocurrencias, surjan situaciones que rebasen su agenda, esa que marca todos los días desde Palacio Nacional.

La situación le obliga a salir de su pulpito y asumir quiéralo o no, acciones de Estado más allá de su propia conveniencia política.

El riesgo de no hacerlo, es que el problema nos rebase; que las acciones de la sociedad o de los gobiernos estatales superen o vayan por caminos más acelerados que los marcados por la federación.

Eso generará un hoyo de ingobernabilidad, desarticulación de acciones, desperdicio de recursos y lo que es peor, un tiempo valiosísimo que podría evitar muchas muertes.

López Obrador no puede ni debe jugar con la vida de los mexicanos como hasta hoy en que por «sus ahorros», dejo sin medicamentos a miles de personas. Esta vez somos millones.

Debe entender, si tiene capacidad para ello, que la vida de esos mexicanos está en sus manos, que debe convocar a los que sí saben, a quienes más allá de compromiso ideológico o conveniencia salarial, son parte de la coordinación y ejecución de acciones efectivas a través de los sistemas de salud federal o estatales.

La irresponsabilidad o ignorancia del tabasqueño no puede ni debe imponerse. Es cuando el dizque secretario de Salud, Jorge Alcocer, con toda su miopía, cortedad y lacayismo, debe imponer el rigor sanitario y convocar al Consejo antes de que para miles de mexicanos sea demasiado tarde.

El Consejo Nacional de Salud, desde su creación en 1986, es la instancia permanente de coordinación entre la Federación, las entidades federativas y la Ciudad de México, necesario para consolidar el Sistema Nacional de Salud, el análisis de la programación y presupuestación de la salud pública, la concertación de mecanismos de cofinanciamiento, y la evaluación de prestación de servicios, en este sentido el Consejo se ha constituido como un foro relevante para planear, programar y evaluar acciones que fortalezcan la integración y consolidación del Sistema Nacional de Salud.

Al Consejo Nacional de Salud le corresponde:

I. Consolidar el Sistema Nacional y apoyar los sistemas Estatales de Salud

II. Consolidar el proceso de descentralización a los Estados, de los servicios de salud para población abierta

III. Proponer lineamientos para la coordinación de acciones de atención en las materias de salubridad general

IV. Unificar criterios para el correcto cumplimiento de los programas de salud pública

V. Opinar sobre la congruencia de las acciones a realizar para la integración y funcionamiento de los Sistemas Estatales de Salud, de conformidad con las disposiciones en materia de planeación y su coordinación eficiente con el Sistema Nacional de Salud

VI. Llevar el seguimiento de las acciones derivadas del programa de descentralización

VII. Apoyar la evaluación de los programas d salud en cada entidad federativa

VIII. Fomentar la cooperación técnica y logística entre los servicios de salud estatales de salud en toda la República

IX. Promover en las entidades federativas los programas prioritarios de salud

XI. Inducir y promover la participación comunitaria y social para coadyuvar al proceso de descentralización

XII. Estudiar y proponer esquemas de financiamiento complementario para la atención de la salud pública

XIII. Las demás que sean necesarias para el cumplimiento de sus objetivos.