• Obras a los mismos que la 4T condenó y acusó de rateros

Miguel A. Rocha Valencia

La suerte está echada y no se ve por dónde pueda cambiar. López no escucha ni a sus más cercanos y nadie se atreve a decirle no y menos aún a plantearle una realidad que se niega a ver.

Pero como bien se dijo, carente del poder del dinero, el presidente de la República se puso de acuerdo con aquellos a quienes acusó de corruptos, de entregar moches y coludirse con la mafia en el poder.

No sólo tiene en su cuerpo de asesores a quienes no le van a ayudar porque no le confían, sino que además, entregó obras a los mismos empresarios que condenó y acusó públicamente de ser rateros, entre ellos, Carlos Slim, quien ahora se alza como esperanza de la 4T para ejecutar los pocos proyectos de esta administración.

Por lo pronto, de aquella reunión con empresarios en que se vislumbró la posibilidad de ejecutar mil 700 grandes, medianos y pequeños proyectos, ya sólo quedan menos de 20 y el principal hacedor será el dueño de Grupo Carso, a quien hasta le ruegan que olvide ofensas y meta su dinero con la seguridad de que va a hacer negocio.

Porque ni modo que el descendiente de árabes no piense en la utilidad que le dejarán obras como Dos Bocas o el aeropuerto de Santa Lucía, así como algunas carreteras. Al fin y al cabo, los de la 4T no van a licitar, se conforman con que alguien acepte hacer las obras que el gobierno no realizará pues el recurso presupuestal irá a los pobres, desempleados, estudiantes y demás clientes.

Pero el problema no está en la asignación de obra que finalmente costará lo que diga el concesionario, sino en que se trata de trabajos cuya utilidad está cuestionada. Pero como gobierno respalda con los dineros de Nacional Financiera y Banobras, donde está guardado mucho dinero especialmente para proyectos de energía, pues los empresarios lo que saben hacer es, ganar; lo demás no les interesa.

Y mientras en otros países como China, se ejecutan megaproyectos para el desarrollo como los aeropuertos diseñados para China por Norman Foster, el mismo que proyectó el abortado NAIM y significa la piedra de toque de la desconfianza y escape de grandes inversiones privadas, así como de oportunidades de crecimiento y posicionamiento internacional de México.

Así cerramos el año, con los problemas del T-MEC, que por cierto fue creación neoliberal y pieza fundamental de la política de Carlos Salinas de Gortari, que obligó incluso a liberar la propiedad social, el Ejido y la Comuna y que hoy se enajenan y se transforman en unidades urbanas.

Lamentablemente vamos mal; los crímenes no bajan, los cárteles no van a dejar su guerra sangrienta en disputa por producción, rutas y venta de enervantes, personas, armas, secuestros y todo eso que forma parte de las empresas del llamado crimen organizado. Los muertos ya son más que en los años de la mafia en el poder.

Habremos de festejar que los de hoy, aparentemente no roban, pero se despachan el presupuesto a su arbitrio, lejos de la ley; sub ejercen, se asignan y se dicen honrados, pero de qué sirve, si no saben hacer bien ¡nada!

Pero además, hacen lo mismo que quienes se fueron, pero peor ¿incompetencia, ignorancia? No sé, el resultado es el mismo.
Claro, también está el autoritarismo y la revancha, pero eso no queda en el perfil de López, ¡Ni pensarlo!