• López necesita dinero para consolidarse con base clientelar

Miguel A. Rocha Valencia

Ya lo dijeron muchas personas cuerdas: los descuentos “voluntarios” a la nómina y aguinaldo de cualquier trabajador, como lo pretende el señor López con domicilio en Palacio Nacional, resultaría ilegal.

Es más, agregaría a lo dicho por Porfirio Muñoz Ledo, Jorge Gaviño, juristas y conocedores que, no sólo sería anticonstitucional que por decreto se hicieran tales descuentos, sino que, además, los mismos afectados no lo pueden autorizar bajo el principio de que los derechos de los trabajadores son irrenunciables, inalienables e imprescriptibles.

Así como un trabajador no puede laborar más de determinada jornada y horas extra, aunque él quisiera, caería en el plano de la ilegalidad. Si firmara un documento donde se somete a esclavitud, sería lo mismo. No puede renunciar a la libertad ni al límite de tiempo por día.

Entonces lo que pide el presidente en el colmo de su ignorancia es un despropósito y una arbitrariedad, porque de alguna manera, está conminando a que voluntariamente-a fuerza, la burocracia ceda parte de su salario para apoyar supuestamente a reparar los daños de la pandemia.

Yo diría que ya no le alcanza la bolsa para mantener sus programas clientelares, el financiamiento a Pemex, ni sus obras emblemáticas. Las quiere terminar, seguramente porque después de hacer tanto daño, va a querer irse mediante la triquiñuela de la revocación de poder que seguramente le aprobarán sus lacayos legislativos sin oposición del Judicial.

Pero, además, en su ya sospechosa (por aquello de que no razona correctamente) conducta, ordenó a sus súbditos diputados y si fuera necesario a los senadores, que le den manos libres para hacer y deshacer lo que falta del gasto presupuesto, que de hecho lo hace, pero de manera ilegal.

Ha generado López, subejercicio que superan los 300 mil millones de pesos y ahora con el “ahorro” del 75 por ciento de gasto corriente y operación de las dependencias públicas, pues va a colapsar varias entidades. Una locura pegarle a su mismo aparato de gobierno.

Si lo hace, muchas dependencias caerán en la inmovilidad y con ello, la administración del país.
Y bueno, si estuviéramos seguros que ese dinero serviría para reactivar economía, combatir al crimen organizado, darnos seguridad o atacar al COVID-19, lo entenderíamos, pero no.

Se trasluce que además de querer implantar el autoritarismo que trasluce, quiere más dinero para comprar votos, para socializar la pobreza en vez de apuntalar a la economía.

Nadie le cree cuando afirma que necesita dinero para ponerlo donde dice, la verdad es que ya no le alcanza para los programas, para regalar a fondo perdido y sin generar riqueza. Propiciaría un mayor consumo, pero no actividad productiva y eso nos llevará a mayor inflación.

Mejor que pare las obras, de todos modos, con aeropuerto, refinería o tren, ya estábamos en recesión.

Mantenerlas no va a mejorar. En cambio, sostener y alimentar a las Mipymes sería sostener la base productiva del país, pero no quiere, ya lo dijo.

Así que aguantaremos seguramente la nueva etapa del proyecto de López en la consolidación de su programa de gobierno.

Ya no sé qué da más miedo: el COVID-19 o la Cuarta.