• No se trata de meter a nadie en la cárcel, sino sometidos y sin protestar

Miguel A. Rocha Valencia

Nadie los acusó de tontos, sino de ignorantes, incapaces de gobernar y como tales, aprovechan el poder de la única manera que saben para desde lo autoritario, solidificar sus posiciones.

El chantaje, la amenaza, antes que la aplicación de la ley, a la cual usan sólo como el garrote para someter.

Ejemplos: Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sometido a los caprichos del ejecutivo y a través del Poder Judicial, el intento de someter voluntades y rebeldías.

Le siguen Rosario Robles Berlanga, a quien no se le aplica la ley, sino se le somete a una prisión ilegal, mientras que a otros actores políticos se les obliga a renunciar como lo fue el ex titular de la Comisión Reguladora de Energía, altos mandos de la burocracia ida.

Ni hablar de legisladores, donde desde Palacio Nacional se dictan líneas y consignas y a quien se opone se le doblega no con la aplicación de la ley sino con el chantaje del desprestigio por hechos ciertos o falsos pero que a final de cuentas, destruyen lo mismo y obligan a la sumisión.

Sólo así se explica la muerte política de los priistas encabezados por Osorio Chong o de panistas traicionados por el chaquetero Martínez Cázares.

El juego, perverso, se hace cada vez más evidente; al que se opone lo agreden con todo: A Fox, por su posible omisión en el pago de impuestos (al Peje no se le reclaman porque ni siquiera registró de dónde le entraron millones de pesos y dólares a lo largo de 18 años) y como no se calla, ahora van con la familia.

Así lo hicieron con el moribundo juez que otorgó amparos contra la construcción del dizque Aeropuerto Internacional de Santa Lucía. Zaldívar lo destituyó y los amparos cayeron.

Pero aún hay vociferantes como Felipe Calderón quien no se amilana ante el ridículo a que lo quiso someter el Peje tabasqueño y se rebela. Ahora le pegan en los tobillos y captura a quien fuera su secretario de seguridad, seguramente para que “confiese” e incrimine a los dos ex jefes, incluyendo Fox con quien creó la Policía Federal, la Plataforma México e inició lo que según López Obrador, fue la guerra contra el crimen. Por cierto, ya los muertos por la lucha territorial y las rutas, cobraba miles de muertos.

Igual pasó con algunos medios de comunicación, a los que desde Palacio Nacional se les aprieta aprovechando la información con que cuenta Gobernación, el Cisen y demás organismos de inteligencia y espía como los que tiene la Sedena.

Algunos doblaron las manos, otros resisten y entonces se les va a buscar “trapos sucios” para doblegarlos, lo cual será más difícil ya que atrás de algunos de ellos hay empresas fuertes y difícilmente van a encontrar corrupción.

La jugada es clara, no aplicar la ley, sólo usarla como arma de presión para doblegar. Eso no es perverso, es siniestro.

Por eso es que los priistas no alzan la voz, los tienen, igual que a la SCJN agarrados, no para meterlos a la cárcel por corruptos, sino para mantenerlos agachados, dóciles incapaces de protestar las decisiones del tlatoani.