• Navarro, Durazo y Guevara, harán perder a Morena y aliados. 

Miguel A. Rocha Valencia 

Las próximas elecciones concurrentes para renovar 21 mil 368 cargos y 15 gubernaturas, incluyendo el Congreso federal, podrían ofrecer un cambio en el mapa político nacional y desde luego redimensionar la correlación de fuerzas donde el partido Morena y aliados, cifran sus esperanzas para consolidar la Cuarta Transformación que enarbola el caudillo tabasqueño. 

Pero para eso, no sólo habrán de vencer una oposición cuyos partidos, están dispuestos a otorgarse concesiones a cambio de fortalecer un frente común y evitar que quien detenta el poder federal se afiance y los borre del mapa, sino que, además, deberá superar contradicciones propias, pues en sus filas hay muchos que se sumaron en busca de posiciones personales sin importar la vocación del cargo. 

Entre los casos más vistos está el que se escenifica en Nayarit, donde el senador Miguel Ángel Navarro, pretende volver a contender por la gubernatura que perdió ante el panista Antonio Echeverría García y para eso, dice contar con el apoyo de su jefe de bancada, Ricardo Monreal. Misión complicada si Morena quiere conquistar también los 20 ayuntamientos, los 18 diputados de mayoría y los 12 pluris.  

Son 13 partidos de los cuáles, cuatro empujaron en su momento al hoy gobernador y están dispuestos a dar la batalla. En cambio, a Navarro difícilmente lo apoyarían los “morenos” nayaritas debido a su historial y los insistentes rumores de coludirse con el confeso exfiscal Edgar Veytia Cambero, detenido en Estados Unidos por narcotráfico. No se olvide que el senador tiene “viva” una denuncia en la Fiscalía General del Estado CI/TEP/2018 por los delitos de tortura, extorsión, por parte de la periodista Aracely Rodríguez Beltrán. 

Las amenazas fueron por difundir que el hoy senador Navarro presuntamente recibió tres millones de pesos del exfiscal de Nayarit Edgar Veytia Cambero, para su campaña y de llegar a ser Gobernador de la entidad, el hoy legislador frenaría las investigaciones y denuncias que hay por enriquecimiento ilícito y narcotráfico, en la Fiscalía General de Justicia del estado contra su mecenas. 

Esa sombra y su liga con el exgobernador Roberto Sandoval, hacen del senador un candidato confiable, pero como buen moreno, piensa que, si no es para él, no será nadie del partido y le pone piedras en el camino a Nayar Mayorquin Carrillo, quien podría contender con amplias posibilidades de triunfo dado que tiene a su favor a las bases de Morena, partido del cual es fundador en Nayarit. 

Otro caso es el de Sonora donde gobierna la priista Claudia Artemiza Pavlovich Arellano, nativa de Magdalena de Kino, tierra del extinto Luis Donaldo Colosio. Ahí quiere mandar Alfonso Durazo Montaño, el nativo de Bavispe, lugar marcado por el crimen. 

A este personaje también lo persiguen negras historias, denuncias y traiciones, ya que salta de secretario particular de Colosio del PRI, para sumarse al proyecto del panista Vicente Fox y luego aterriza con López Obrador que lo hace candidato a senador, pero fracasa. Finalmente se suma a Morena donde asciende a secretario y le dan la honrosa salida con una candidatura a gobernador que sabe tiene perdida. 

Dejó al país oliendo a muerto con 60 mil ejecuciones en 20 meses, incremento en secuestro, violencia por todas partes y un sabor a crimen organizado que lo persigue desde que lo acusaron de nexos con el Cártel de Juárez.  

Para colmo saltó Ana Gabriela Guevara quien, con todo y su impreparación, tiene ambiciones y pretende competir en el mismo estado, apoyada por el partido del Trabajo. Sabe que no va a ganar, pero eso tal vez sirva para evadir las acusaciones de corrupción que tiene como titular de la Comisión Nacional del Deporte. 

El caso es que ambos sonorenses se van con las peores credenciales a contender a un estado donde de plano nadie los quiere.